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martes, 13 de mayo de 2014
Constitucion de 1978 y Autonomias
2.- LA CONSTITUCIÓN DE 1978 Y EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS
La transición democrática española, el paso del régimen franquista a un régimen de libertades, fue posible por.
- la voluntad de la clase política que proviene del franquismo que se une al proceso democratizador tras abrirse la vía reformista (vía Suárez)
- la voluntad de la oposición democrática que acepta esta vía reformista, dejando a un lado la vía rupturista que proclamó abiertamente en 1974,
- el papel del rey, que desde principios del 76 se muestra abiertamente demócrata
- y sobre todo al conjunto de la sociedad española que quiere y pide un cambio que se moviliza ampliamente desde enero de 1976 pidiendo libertades políticas. "Libertad, amnistía y estatuto de autonomía" fue el lema frecuente en muchas manifestaciones de aquellos años. Peticiones que se fueron logrando desde que Suárez es nombrado jefe de gobierno, por Juan Carlos I en julio de 1976 y forma su primer gobierno.
Este primer gobierno manifestó su voluntad democrática y anuncia una reforma constitucional y elecciones generales antes del 30 de junio de 1977. Además legalizó los derechos de reunión, manifestación, propaganda y asociación y aprobó una primera amnistía. Su gran reto fue La Ley para la Reforma Política, que abriría el camino legal para la democracia. Esta ley fue aprobada por las Cortes y refrendada por el pueblo español el 15 de diciembre de 1976. El camino para la celebración de las elecciones estaba abierto pero antes había que legalizar a los partidos políticos sin ninguna excepción. Muchos partidos (PCE, PSOE, PSP, AP, PNV, CDU... y UCD) concurren a las elecciones del 15 de junio, las primeras elecciones libres después de febrero de 1936. El resultado de éstas dio la victoria a la UCD, el partido que había creado Suárez; el segundo partido más votado fue el PSOE. La población se había manifestado abiertamente por las posiciones moderadas (el país quería una salida democrática gradual y moderada tras la dictadura de Franco). La labor de estas Cortes sería la redacción de una Constitución.
2.1.- La Constitución de 1978.
Esta será elaborada por una ponencia del Congreso integrada por representantes de UCD (Pérez Llorca, Cisneros y Herrero de Miñón), PSOE (Peces Barba), PCE (Solé Tura), AP (Fraga Iribarne) y nacionalistas catalanes (Roca Junyet). La elaboración de la Constitución respondió, por primera vez en la historia de España, a una negociación entre los más importantes partidos políticos y fue fruto de un gran pacto nacional. Tras ser largamente debatida por las Cortes, fue aprobada el 31 de octubre de 1978 por la gran mayoría de los diputados, sólo votaron en contra la extrema derecha y la extrema izquierda y el PNV se abstuvo. Sometida a referéndum, fue aprobada por el pueblo español el 6 de diciembre. Votó el 67% del censo y lo hicieron afirmativamente el 88%.
La Constitución consta de 169 artículos reunidos en un título preliminar y diez títulos; cuatro disposiciones adicionales, nueve disposiciones transitorias, una derogatoria y una final. Se estructura de la siguiente forma:
-Preámbulo: en el que se exponen los motivos que han llevado a la adopción del texto constitucional y los objetivos que con él se pretenden alcanzar.
-Parte dogmática: Definición del modelo de estado y principios fundamentales de su organización (Título preliminar); reconocimiento de derechos y deberes de los españoles, garantía de su cumplimiento y ejercicio y se definen los principios que inspirarán la política económica y social (Título I) Los aspectos relacionados con Economía y Hacienda se desarrollan en el Título VII.
Parte orgánica: regula los principales órganos e instituciones. La Corona (Título II), Las Cortes (Título III), del Gobierno y la Administración (Título IV), de las relaciones entre el Gobierno y las Cortes generales (Título V), del poder judicial (Título VI), del Tribunal constitucional (Título IX), de la Organización Territorial del estado (Título VIII) y procedimiento para la reforma constitucional (Título X)
La Constitución define a España como un Estado social y democrático de Derecho, cuya forma política es la Monarquía Parlamentaria. Reconocía y garantizaba el derecho a la autonomía de nacionalidades y regiones. Reconoce y garantiza las libertades democráticas, abolía la pena de muerte, fijaba la mayoría de edad a los 18 años. No reconocía religión estatal, pero declaraba que el Estado habría de tener en cuenta la religiosidad de los españoles y el significado de la Iglesia católica en España; abría la posibilidad al divorcio, proclamaba la libertad de enseñanza, reconocía la libertad de empresa y la economía de mercado. Reconoce también derechos sociales: a la educación, a la sanidad, a la vivienda, lo que supone una apuesta por el estado de bienestar.
Recoge la clásica división de poderes:
- Las Cortes: formada por el Congreso de los diputados (350) y el Senado (4 por provincia), tienen el poder legislativo y son elegidos por sufragio universal
- El gobierno: ostenta el poder ejecutivo, dirige la administración civil y militar y conduce la política interior y exterior.
- El poder judicial se configura como protector de las leyes y propulsor de la justicia.
-El Rey: es el jefe del Estado y el jefe de las Fuerzas Armadas. Sus funciones son ceremoniales y representativas.
También recoge la creación de un Tribunal Constitucional.
2.2.- Las autonomías en las Constitución
En la Constitución está presente desde el Título Preliminar la nueva organización territorial del estado español y el respeto por sus diferencias. Así en su artículo 2 afirma "la indisoluble unidad de la nación española" pero a continuación "reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran". Y en los artículos 3 y 4 reconoce aspectos como la lengua "las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus estatutos" y los símbolos que se establezcan "Los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las CCAA." Estas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales".Pero es en el Título VIII ("De la organización territorial del Estado"), donde se desarrolla ampliamente esta cuestión. El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas. Estas son provincias o agrupaciones de provincias que acceden a su autogobierno, asumiendo determinadas competencias mediante la aprobación de los respectivos estatutos.
Los principios que regirán la autonomía tienen como limitación la de no poder implicar en ningún caso privilegios económicos o sociales de una comunidad sobre otras.
La Constitución prevé dos procedimientos para acceder a la autonomía: el artículo 143 y el 151. La diferencia está en que en el 151(vía rápida), las funciones no expresamente reservadas al Estado pueden ser asumidas por la Comunidad de forma inmediata, mientras que en el 143(la vía lenta) se exige un periodo de rodaje de cinco años y después reformar el estatuto e incluirlas.
Se establecen las instituciones que deberán regir la Comunidad Autónoma (Asamblea legislativa, presidente y Tribunal Superior de Justicia), de definen las competencias que podrán asumir los gobiernos (urbanismo, cultura, turismo, carreteras, transportes, pesca, enseñanza, política y protección del medio ambiente, sanidad e higiene) y las que quedan reservadas al Estado(relaciones internacionales, defensa y fuerzas armadas, régimen aduanero, sistema monetario y hacienda) y establece un Fondo de Compensación para gastos de inversiones con el fin de corregir desequilibrios económicos entre diferentes territorios
La Constitución recogía de esta forma una petición histórica de muchos territorios y por fin planteaba una concepción del Estado no centralizado, en este sentido recogía aspectos que ya lo había hecho la Constitución de 1931.
Desde septiembre de 1977, el gobierno de Suárez se plantea la reforma de la organización territorial del estado, pero es en 1979 cuando Adolfo Suárez acordó con el Consejo General Vasco y con la Generalitat los pasos para la redacción y aprobación por la vía del art. 151 de los Estatutos de Autonomía de ambas nacionalidades (aprobadas en referéndum en octubre de 1979). A finales de 1980 se aprobaba el Estatuto de Galicia. Las comunidades históricas vieron muy pronto cumplidas sus peticiones.
El resto de los procesos autonómicos se harían por el artículo 143, sin embargo el gobierno se vio forzado a seguir la vía 151 para el Estatuto andaluz.
El proceso autonómico generó fuertes tensiones en la situación política española. Por un lado, la prensa y los grupos de extrema derecha denunciaban continuamente los riesgos de fragmentación de España, instigando al ejército a frenar el proceso. Por otra parte, en muchas regiones crecía el sentimiento de agravio ante los privilegios de las comunidades históricas. La complejidad de la situación motivó la creación de un Ministerio de Administración Territorial, que desde 1979 se encargaría de gestionar el traspaso de competencias a los territorios autonómicos.
Posteriormente, tras el intento del golpe de estado del 23 F de 1981, UCD y PSOE pactaron, con un sentido restrictivo, el desarrollo autonómico, lo que irritó a nacionalistas vascos y catalanes. Posteriormente las Cortes aprobarían en junio de 1982 la LOAPA (Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico), que fue recurrida por nacionalistas vascos y catalanes y rectificada en parte por el Tribunal Constitucional. A lo largo de la década de los ochenta, las restantes autonomías obtuvieron sus estatutos por la vía 143 y se abrió el proceso de transferencia de competencias desde el Estado central a las comunidades autónomas.
Canarias consigue su estatuto de autonomía en agosto de 1982, siendo presidente de gobierno Leopoldo Calvo Sotelo. El estatuto se modificó en diciembre de 1996.
La modificación de la organización territorial del Estado era un hecho. Entre 1979 y 1983, España se había convertido en un Estado Autónomo, integrado por 17 Comunidades, más los casos especiales de Ceuta y Melilla que accederían a la autonomía en 1994, todas ellas dotadas de instituciones y parlamentos propios y con amplia capacidad de autogobierno, especialmente en el caso de las denominadas nacionalidades históricas
La Constitución del 78, producto del entendimiento de todos los partidos políticos, ha permitido no sólo el camino hacia la democracia sino su perdurabilidad porque quiso ser una constitución para todos los españoles y que sirviera para todo tipo de gobiernos. Con la Constitución han podido actuar gobiernos con signos políticos diferentes: UCD, PSOE, PP PSOE. Después de más 25 años sigue teniendo gran aceptación, aunque en el último año se está discutiendo la posibilidad se hacer algunas modificaciones que parecen necesarias para recoger las nuevas aspiraciones de la mayor parte de la población española.
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Gobierno de Adolfo Suarez
El gobierno de Adolfo Suárez: el triunfo de la vía reformista
Tras la dimisión, se reunió el Consejo del Reino bajo la presidencia de Torcuato Fernández Miranda para proponer al rey, como era preceptivo, una terna de candidatos - Adolfo Suárez, Gregorio López Bravo y Federico Silva - del que habría que salir el nuevo presidente. Contra lo que se esperaba, el rey designó a Adolfo Suárez como nuevo jefe de gobierno (había sido Ministro del Movimiento en el gobierno de Arias, había ocupado numeroso cargos en el régimen de Franco y presidente de Unión del Pueblo Español, una asociación política creada en junio de 1975 por políticos del Movimiento, con idea de formar un partido que garantizara la continuidad del régimen). El nombramiento fue una gran decepción, se habló del "error Suárez" parafraseado el artículo que Ortega y Gasset escribiera en 1930 "El error Berenguer".
Sin embargo, Suárez va a ser el hombre que lleve adelante la reforma, Su gobierno (miembros del grupo Tácito y hombres de su confianza) desde el primer momento pone de manifiesto su voluntad democrática. En su primera declaración anunció una reforma constitucional y elecciones generales antes del 30 de junio de 1977, días después el gobierno legalizó los derechos de reunión, manifestación, propaganda y asociación y el 30 de julio aprobó una primera amnistía (excluyendo los delitos de sangre) que posibilitó la excarcelación de 500 presos políticos. Parecía más creíble este gobierno. Suárez además se empeño en aislar a la extrema derecha y en acercarse a la oposición. Consiguió el apoyo de muchos franquistas y buscó un compromiso del ejército con el proceso democratizador, un compromiso que fue difícil por la composición de este estamento. El ejército aceptó el proyecto reformista más por disciplina y por lealtad al rey que por convicción. Además la creciente oleada de atentados terroristas hacía crecer el malestar en el ejército. Buenos resultados tuvo la gestión del teniente general Gutiérrez Mellado como vicepresidente de gobierno: modernizó y profesionalizó el ejército y contrarrestó a los sectores militares más duros.
Se puso en contacto con los sectores de la oposición, intentando que abandonaran sus posiciones rupturistas. Se iniciaron contactos con las centrales sindicales; el mismo Suárez conversó con Felipe González, el secretario general del ilegalizado PSOE y con otras personalidades políticas y académicas e iniciaba contactos indirectos con el líder del partido comunista, Santiago Carrillo
La acción del gobierno de Suárez cambió el clima político del país. Se puso especial empeño en sacar adelante la "Ley para la Reforma política", que fue el instrumento legal con el que logró encauzar la transición a la democracia Esta ley reconocía: la soberanía popular, la inviolabilidad de los derechos fundamentales y creaba unas Cortes democráticas bicamerales (serían elegidas por sufragio universal directo y secreto (excepto un 20% de senadores que eran elegidos por el rey); podían modificar las Leyes Fundamentales o establecer una nueva legislación). Esta ley se llevo a las Cortes y el 18 de noviembre fue aprobada por mayoría (425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones) por las Cortes franquistas y con ella su propia disolución. Sometida a Referéndum el 15 de diciembre, el electorado la aprobó mayoritariamente a pesar de que toda la oposición pedía la abstención (votó el 77,4%, los votos afirmativos fueron el 94,4%).
La reforma política estaba asegurada, se habían establecido las bases jurídico- políticas para desmantelar el franquismo progresivamente. Ahora se hacía necesario intensificar los contactos con la oposición y llegar a acuerdos. La oposición aceptó la reforma y renunciaba a la ruptura Se iniciaba la política de consenso, que supuso el olvido del pasado para evitar tensiones y la aceptación por parte de todos de las nuevas reglas en el juego político. Esta política hizo posible la democracia y tuvo resultados muy positivos durante la transición.
El proceso a la democracia estaba en marcha, pero las acciones violentas tanto de los grupos de extrema izquierda como de extrema derecha ponían de relieve la fragilidad del proceso (secuestros de personajes políticos por parte de el GRAPO- extrema izquierda comunista-; asesinato de abogados laboralistas, próximos al PCE y a CC.OO., por pistoleros de la ultraderecha). Junto a ello las manifestaciones frecuentes en el P. Vasco, terminaban en duros enfrentamientos entre la policía y los manifestantes (en mayo de 1977, murieron seis personas en uno de estos enfrentamientos).
Las elecciones se convocaron para el 15 de junio de 1977, pero antes se hacía necesaria la normalización de la vida política, para ello se tomaron las siguientes medidas: supresión del TOP, concesión de una nueva amnistía (que afectó especialmente a los presos de ETA)y la ley electoral; la modificación por decreto-ley de 8 de febrero de 1977, de la Ley sobre el Derecho de Asociaciones Políticas, la modificación permitía la legalización de los partidos políticos. El partido comunista se legalizaría el 9 de abril y produjo una gran crispación en el seno de las fuerzas armadas. Se decretó la extinción del Movimiento Nacional y se reconoció el derecho de crear libremente sindicatos.
Finalmente España restableció relaciones diplomáticas con los países del este y con Méjico.
El camino para la celebración de las elecciones generales estaba despejado. Desde febrero de 1936 no se habían celebrado unas elecciones libres, el 15 de junio de 1977 pasó a ser un día histórico.
A estas elecciones se presentan una infinidad de partidos políticos, entre ellos: el PCE de S. Carrillo, el PSOE de F. González, el PSP de Tierno Galván (izquierdas), A.P. de M. Fraga (derecha), partidos nacionalistas catalán y vasco y UCD el partido creado por Suárez, una amalgama de grupos sin programa ni ideología precisa, pero con vocación de centro.
El resultado de las elecciones dieron la victoria a la UCD, que obtuvo 166 escaños; el PSOE, 118; el PCE, 20; A.P. 16. También tuvieron representación el partido nacionalista de Pujol (PDC) y el PNV de Arzallus. Las elecciones fueron un triunfo del centro, de la moderación, una invitación al consenso democrático. La Monarquía y la democracia parecían consolidadas .Poco antes de las elecciones D. Juan de Borbón había renunciado a sus derechos a favor de su hijo.
La labor de estas Cortes será la redacción de una Constitución. Esta será elaborada por una ponencia del Congreso integrada por representantes de UCD (Pérez Llorca, Cisneros y Herrero de Miñón), PSOE (Peces Barba), PCE (Solé Tura), AP (Fraga Iribarne) y nacionalistas catalanes (Roca Junyet). La elaboración de la Constitución respondió, por primera vez en la historia de España, a una negociación entre los más importantes partidos políticos y fue fruto de un gran pacto nacional. Tras ser largamente debatida por las Cortes, fue aprobada el 31 de octubre de 1978 por la gran mayoría de los diputados, sólo votaron en contra la extrema derecha y la extrema izquierda y el PNV se abstuvo. Sometida a referéndum, fue aprobada por el pueblo español el 6 de diciembre. Votó el 67% del censo y lo hicieron afirmativamente el 88%.
La Constitución de 1978 define a España como un Estado social y democrático de Derecho, cuya forma política es la Monarquía Parlamentaria. Reconocía y garantizaba el derecho a la autonomía de nacionalidades y regiones. Reconoce y garantiza las libertades democráticas, abolía la pena de muerte, fijaba la mayoría de edad a los 18 años. No reconocía religión estatal, abría la posibilidad al divorcio, proclamaba la libertad de enseñanza, reconocía la libertad de empresa y la economía de mercado. Reconoce también derechos sociales: a la educación, a la sanidad, a la vivienda, lo que supone una apuesta por el estado de bienestar.
Recoge la clásica división de poderes:
- Las Cortes: formada por el Congreso de los diputados (350) y el Senado (4 por provincia), tienen el poder legislativo y son elegidos por sufragio universal
- El gobierno: ostenta el poder ejecutivo, dirige la administración civil y militar y conduce la política interior y exterior.
- El poder judicial se configura como protector de las leyes y propulsor de la justicia.
-El Rey: es el jefe del Estado y el jefe de las Fuerzas Armadas. Sus funciones son ceremoniales y representativas.
También recoge la creación de un Tribunal Constitucional.
En este periodo constituyente se abordaron por parte del gobierno de Suárez otras cuestiones:
- La reforma de la organización territorial del Estado desde septiembre de 1977.
-Los Pactos de la Moncloa: el gobierno y los partidos políticos más votados los firman para hacer frente a la grave crisis económica- inflación, paro y caída de la inversión- que vive España desde 1974. SE defendía en ellos una política de ajuste con ciertas compensaciones a los trabajadores. Los sindicatos CCOO y UGT, y los empresarios los asumieron aunque con cierta reticencia.
- Reforma fiscal.
- Una nueva amnistía
Una vez que se aprueba la Constitución, Suárez disuelve las Cortes y convoca elecciones generales para el 1 de marzo de 1979. También se convocan elecciones municipales para el 3 de abril. Las elecciones legislativas del 1 de marzo tuvieron resultados parecidos que las del 15 de junio, pero el partido de Suárez no salió fortalecido porque no tuvo mayoría absoluta. En las elecciones municipales, la UCD obtuvo en toda España el mayor número de concejales pero el PSOE obtuvo muy buenos resultados en los núcleos urbanos. En ambas elecciones la abstención fue de un tercio del censo electoral.
A partir de este momento comienza un cierto deterioro de la vida política, porque el consenso se iba diluyendo y sólo se conseguía en cuestiones fundamentales. Los enfrentamientos gobierno oposición eren frecuentes. Suárez empezaba a tener problemas al carecer de mayoría absoluta, tenía que negociar los apoyos necesarios para sacar adelante sus propuestas.
El debate parlamentario se recrudeció, las tensiones dentro del propio partido aumentaron y los resultados en las elecciones autonómicas de 1980 les fueron muy desfavorables. La situación política se deterioraba, complicada aún más porque tenía que hacer frente a la crisis económica que se había recrudecido desde 1979 y luchar contra el terrorismo y el involucionismo.
A finales de mayo de 1980, el PSOE promovió una moción de censura contra Adolfo Suárez. Esta no prosperó pero Suárez salió muy debilitado y Felipe González reforzado. Suárez, además, contaba con pocos apoyos dentro de su propio partido y el 29 de enero de 1981 dimitió como presidente de gobierno y renunció a la dirección de UCD.
La crisis política había estallado y no será fácil de cerrar. Cuando el 23 de febrero se desarrollaba la votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como candidato a presidente del gobierno, el teniente coronel Antonio Tejero con un grupo de guardias civiles asalta el Congreso; en Valencia, el capitán general sacaba los tanques a la calle. Se iniciaba un golpe de estado que tardaría varias horas en desactivarse. De nuevo, los militares intervenían para cambiar el rumbo político. La decisión del rey, resultó decisiva para el mantenimiento de las libertades.
El intento de golpe de estado había demostrado la fragilidad del sistema democrático. Las autoridades políticas, el rey y el pueblo español no permitieron una vuelta atrás. El día 25 era investido Calvo Sotelo como presidente de gobierno. El 27 se celebraron manifestaciones multitudinarias en toda España por la defensa de la democracia. El pueblo español volvía a ser el gran protagonista de su historia. Calvo Sotelo inició una política de cierto consenso con el PSOE: el gobierno delimitó al máximo el número de responsables en el golpe de estado y recurrió ante el tribunal Supremo las bajas sentencias.; se aprobó la ley del divorcio y la LOAPA (limitación de competencias de las Autonomías. Se propuso entrar en la C.E y en la OTAN.
Calvo Sotelo disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 28 de octubre de 1982.La UCD se desmoronó, el PSOE conseguía un triunfo espectacular, 202 diputados, la mayoría absoluta. El triunfo del PSOE terminaba con la inestabilidad del gobierno anterior y cerraba la etapa de transición: un partido de izquierdas llegaba de forma democrática al poder, efectivamente parecían cerradas las heridas de la guerra civil. Se iniciaba con el PSOE una etapa de consolidación democrática.
La transicion Española
a Transición Española es el período histórico durante el cual se llevó a cabo el proceso por el que España dejó atrás el régimen dictatorial del general Francisco Franco y pasó a regirse por una constitución que consagraba un Estado social y democrático de Derecho.
Existen una amplia diversidad de opiniones respecto a las fechas que marcarían el comienzo y la finalización del período y, por consiguiente, los límites del mismo. Centrándose en el que suele considerarse por los historiadores como el más preciso, se iniciaría con la muerte del general Franco, el 20 de noviembre de 1975, tras la cual el denominado Consejo de Regencia asumió, de forma transitoria, las funciones de la Jefatura del Estado hasta el 22 de noviembre, fecha en la que fue proclamado reyante las Cortes y el Consejo del Reino Juan Carlos I de Borbón.
El Rey confirmó en su puesto al Presidente del Gobierno del régimen franquista, Carlos Arias Navarro. No obstante, pronto se manifestaría la dificultad de llevar a cabo reformas políticas bajo su Gobierno, lo que produciría un distanciamiento cada vez mayor entre Arias Navarro y Juan Carlos I. Finalmente el Presidente del Gobierno presentó su dimisión al rey el día 1 de julio de 1976. Arias Navarro sería sucedido en el cargo por Adolfo Suárez, quien se encargaría de entablar las conversaciones con los principales líderes de los diferentes partidos políticos y fuerzas sociales, más o menos legales o toleradas, de cara a instaurar un régimen democrático en España.
El camino utilizado fue la elaboración de una nueva Ley Fundamental, la octava, la Ley para la Reforma Política que, no sin tensiones, fue finalmente aprobada por las Cortes y sometida a referéndum el día 15 de diciembre de 1976. Como consecuencia de su aprobación por el pueblo español, esta ley se promulgó el 4 de enero de 1977. Esta norma contenía la derogación tácita del sistema político franquista en sólo cinco artículos y una convocatoria de elecciones democráticas.
Estas elecciones se celebraron finalmente el día 15 de junio de 1977. Eran las primeras elecciones democráticas desde la Guerra Civil. La coalición Unión de Centro Democrático resultó la candidatura más votada aunque no alcanzó la mayoría absoluta y fue la encargada de formar gobierno. A partir de ese momento comenzó el proceso de construcción de la Democracia en España y de la redacción de una nueva constitución.
El 6 de diciembre de 1978 se aprobó en referéndum la Constitución Española, entrando en vigor el 29 de diciembre.
A principios de 1981 dimitió Adolfo Suárez debido al distanciamiento con el Rey y a las presiones internas de su partido. Durante la celebración de la votación en el Congreso de los Diputados para elegir como sucesor aLeopoldo Calvo-Sotelo se produjo el golpe de Estado dirigido por Antonio Tejero, Alfonso Armada y Jaime Milans del Bosch, entre otros. El golpe, conocido como 23-F, fracasó.
Las tensiones internas de la UCD provocarían su desintegración a lo largo de 1981 y 1982, llegando finalmente a disolverse en 1983. El segmento democristiano terminaría integrándose con Alianza Popular, pasando así a ocupar la franja de centro-derecha. Por otro lado, los miembros más cercanos a la socialdemocracia se unirían a las filas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Mientras, el ex-presidente Adolfo Suárez y un grupo de disidentes de su anterior partido, la UCD, iniciaron un nuevo proyecto político centrista que mantendría representación parlamentaria en el Congreso hasta las elecciones generales de 1993, el Centro Democrático y Social (CDS).
El PSOE sucedió a la UCD tras obtener mayoría absoluta en las elecciones generales del 82, ocupando 202 de los 350 escaños, y comenzando así la II Legislatura de España. Por primera vez desde las elecciones generales de 1936, un partido considerado de izquierdas o progresista iba a formar gobierno.
La explosión de libertad que significó la transición fue seguida de una etapa de crecimiento y expansión del periodismo con la aparición de nuevos diarios y la consolidación de los ya conocidos como líderes de opinión y actores políticos. La transición periodística que se desarrolla dentro de la transición democrática y los cambios ideológicos que experimentan los medios de comunicación tendrán una influencia en los procesos de cambios políticos generales que se van viviendo. Así, el estudio de los textos editoriales que publican en los periódicos y en la prensa en estos años de transición permite hacer una radiografía bastante exhaustiva de las mutaciones y cambios radicales en la toma de posiciones oficiales de las empresas periodísticas.
Durante los años que duró la transición tuvieron lugar varios centenares de muertes, tanto a manos de grupos terroristas de extrema izquierda, principalmente ETA y elGRAPO,1 como por ataques de grupos terroristas de extrema derecha; otros perecieron a causa de la intervención de las fuerzas del orden público. Las investigaciones al respecto sitúan el número de víctimas mortales en un intervalo de 500 a 700 personas (entre 1975 y los primeros años de la década de los 80), la inmensa mayoría fruto de atentados terroristas, destacando la banda armada ETA, que fue directamente responsable de bastante más de la mitad de las muertes
Delimitación del período[editar]
No hay acuerdo entre historiadores y periodistas respecto a cuales serían las fechas de inicio y final de la Transición, siendo el único período sobre el que existe consenso el comprendido entre el fallecimiento del dictador Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975 (o la consiguiente proclamación de Juan Carlos I como rey de España dos días más tarde) y la celebración de las primeras elecciones democráticas el 15 de junio de 1977.
No obstante, muchos historiadores retrasan el final del período hasta la aprobación de la Constitución en diciembre de 1978, momento en el que consideran culminado el proceso de transición institucional desde un régimen dictatorial hasta otro democrático y constitucional. Otros prolongan algo más el período, hasta la celebración de las primeras eleccionescelebradas conforme a la nueva ley fundamental en marzo de 1979. Más minoritaria es la postura de quienes prolongan el período hasta el intento fallido de golpe de Estado de febrero de 1981, por entender que hasta entonces habría estado vigente la amenaza golpista por parte de un sector del Ejército. Un sector prolonga la duración de la Transición hasta la celebración de las elecciones que, en octubre de 1982, dieron el triunfo al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), momento en el que deja de gobernar la Unión de Centro Democrático (UCD), partido político que lideró el cambio de régimen político. Tampoco faltan quienes establecen el fin de este periodo en 1986, con la entrada del país en la Comunidad Económica Europea (futura Unión Europea). Por último, hay un sector claramente minoritario que lo prolonga hasta las elecciones del año 1996 en las que ganó el Partido Popular, lo que daría al período una duración de más de veinte años.
Respecto a la fecha de inicio, numerosos autores la adelantan al 20 de diciembre de 1973, fecha del asesinato delpresidente Carrero Blanco, dada la importancia que éste tenía en la estructura del régimen y el impacto que tuvo su desaparición, que propició diversos intentos de reforma para asegurar su subsistencia tras la muerte de Franco. Por último, un sector más minoritario lo retrotrae incluso a la aprobación de la Ley Orgánica del Estado en 1966.
Contexto[editar]
La Revolución de los Claveles[editar]
Artículo principal: Revolución de los Claveles
El 25 de abril de 1974 en Portugal se produjo con éxito un levantamiento militar para provocar la caída de la dictadura delEstado Novo surgida en 1933, para dar origen a una república presidencialista democrática. La situación de Portugal y la vecina España tenían muchas diferencias, pero también similitudes en el momento de iniciarse la transición democrática:
- Las dictaduras de Portugal y España eran las más longevas de Europa; la portuguesa surgida en 1933 y la española con el golpe de estado de 1936 y la posterior Guerra Civil, contando desde el primer día con el apoyo de la dictadura portuguesa.
- Las fuerzas democráticas de derecha o conservadores eran prácticamente inexistentes en la víspera de los cambios sociales y políticos que se avecinaban, a pesar de ser casi inexistentes, consiguieron un 42,9% de los votos en las primeras elecciones democráticas. En ambos casos el ejército era mayoritariamente conservador.
- La izquierda con mejor organización y aparentemente con más apoyo en ambos países eran los comunistas, el portugués PCP y el español PCE, tanto en política como en los sindicatos, mientras que los socialistas comienzan a reorganizarse durante los años 70, aunque su actividad en el exilio y en el interior no había desaparecido totalmente desde los años cuarenta.
- Importante presencia de nuevas clases medias que pedían un cambio pacífico, entre otras cosas por la experiencia de la Guerra Civil en España o la Guerra Colonial de Portugal.
- El fracaso de la participación social de ambos sistemas de partido único.
- La posición reformista, para intentar continuar con el régimen de partido único pero asumiendo una serie de cambios, adoptada por los gobiernos de Arias Navarro (1974-1976) y Marcelo Caetano (1968-1974), habían fracasado.
- Tanto el PSOE y su sindicato UGT como el PCE y CCOO, consideraron en un primer momento como acertados el modelo rupturista del pasado y la formación de un gobierno provisional.
- En las fuerzas armadas surgen organizaciones nuevas que apoyan los cambios, en Portugal el Movimiento de las Fuerzas Armadas portugués, y en España la Unión Militar Democrática o la Unión Democrática de Soldados.
- Muchos medios de comunicación de ambos países fueron censurados por su defensa de los nuevos cambios sociales y políticos.
Monumento conmemorativo enGrândola.
- La acelerada descolonización del Sáhara Español estuvo influida por la rápida descolonización portuguesa, que sin embargo había sufrido mucho más las consecuencias de una larga guerra colonial en África con cientos de miles de desertores y con la guerra prácticamente perdida frente a las guerrillas.
La caída del régimen portugués provocó una tremenda inquietud en las fuerzas que apoyaban el régimen franquista, ya que se produjeron manifestaciones multitudinarias a favor de la revolución, la persecución por parte de la policía política o el entusiasmo por los militares rebeldes, que eran situaciones que provocaban fuertes reacciones represivas. El Primero de Mayo de 1974, más de un millón de personas marchó por las calles de Lisboa. Dos días después, Franco y el príncipe Juan Carlos vieron las imágenes de estos hechos, manifestando bastante inquietud ante un país que derivaba hacia la izquierda con una aparente gran presencia de los comunistas.
Sin embargo, la deriva casi revolucionaria de Portugal y la crítica situación española causaron mucha preocupación en Europa, por cuanto bajo la presión de la Guerra Fría dirigentes de muchos países pensaban que podían desestabilizar el equilibrio de poderes regional. Willy Brandt manifestó que cuanto más a la izquierda se situara Portugal, más a la derecha se posicionaría España. Henry Kissinger se expresó en el mismo sentido y se mostró de acuerdo en que no debería repetirse dicha situación en el país vecino, no debiéndose permitir que antes de la muerte de Franco no hubiera ya una oposición moderada. Durante estos años cuando la Plataforma Democrática liderada por el PSOE en España empezó a ganar protagonismo junto con otras organizaciones opositoras lideradas por el PCE que conformaron(la Junta Democrática) . Finalmente ambas organizaciones se fusionaron en marzo de 1976 creandoCoordinación Democrática más conocida como la Platajunta.
Otros acontecimientos[editar]
Dentro del periodo anterior a la transición democrática también son destacables otros hechos como :
- El asesinato por parte de ETA de Carrero Blanco en 1973, potencial sucesor de Franco.
- La firme apuesta por la democracia y la "ruptura democrática" de nuevos dirigentes socialistas del interior, cuyas tesis renovadoras se impusieron a las del exilio en el Congreso de la UGT de 1971 y en el del PSOE de 1972. Así, Nicolás Redondo, Pablo Castellano, Felipe González (elegido primer secretario del PSOE en el Congreso de Suresnes de 1974), Alfonso Guerra, Luis Gómez Llorente, Francisco Bustelo o Enrique Múgica tendrán un papel fundamental posteriormente.10
- Los fusilamientos en 1975 de dos miembros de ETA y de tres del FRAP.
- Enero de 1976, año que comienza con numerosas huelgas. Una de ellas fue la huelga general del 5 de enero, en vísperas del día de reyes, en la que se paralizan servicios tan imprescindibles como Renfe y correos, los cuales, el día 7, el gobierno decide militarizar y son custodiados por la guardia civil. Finalmente la huelga termina el día 9 de enero. Esta huelga reivindicaba revisiones salariales y sindicatos libres y de clases, libertades políticas y para todos los pueblos del estado español, también se pedía amnistía. En esos momentos se estaban negociando unos 2000 convenios colectivos. El gobierno también inicia en estas fechas su campaña en el extranjero, es una campaña de imagen. En diciembre del año anterior, ya se había dado a conocer las intenciones de reforma política desde arriba en su declaración pragmática, cuyo autor fue Manuel Fraga, en el cual se decía que se iban a considerar prioritarias las libertades y los derechos de los ciudadanos.
- El 5 de febrero de 1976, el recital del cantante Raimon reúne a los principales dirigentes de los partidos, en ese momento ilegales de izquierdas, pero estos no se encontraban unidos debido a sus diferencias ideológicas. Aun así, ambos bandos comprendían que para conseguir su propósito, debían permanecer unidos a pesar de sus discrepancias. “Libertad, amnistía y estatuto de autonomía” es el lema de la asamblea de Cataluña. Se convoca una huelga, la cual es apoyada por altos cargos del clero y algunas organizaciones ciudadanas, lo cual hace que un gran número de personas asista a la convocatoria. La policía, evidentemente, interviene en la manifestación y, en el parte emitido al día siguiente se puede leer: “por el número de asistentes y ámbito de la manifestación en sus diversas y escalonadas apariciones, se considera como la de mayor trascendencia de cuantas se han producido en estos últimos años. Nunca antes la oposición al régimen hizo un alarde de resistencia tal y como el desplegado en el día de ayer”.
- El día 3 de marzo de 1976, en el barrio obrero de Zaramaga, estaban reunidos, dentro de la parroquia, miles de personas que habían asistido a la tercera huelga general convocada en Euskadi, cuando la policía entró en la capilla sin hacer caso de la decisión del párroco y comenzó a desalojar sin apenas dar un intervalo de tiempo, unos segundos después comenzaron a disparar gases lacrimógenos dentro del lugar. Los primeros en salir fueron apaleados y los del frente disparados con balas. Las consecuencias fueron 5 muertos y más de 150 heridos. En ese momento, Manuel Fraga se encontraba en Alemania participando en una campaña para dar a conocer el propósito del gobierno español de construir una democracia en España. Cuando regresó al país fue a Vitoria a ver a los heridos por los sucesos acontecidos días anteriores.
- El 28 de febrero de 1977 se celebra en el Escorial el funeral por los reyes de España. Asistieron muchas autoridades del Estado y Suárez aprovecha para informar de su entrevista con Santiago Carrillo al rey don Juan Carlos porque es evidente que un paso de este tipo podría tener efectos políticos y también comprometer a la corona.
El PP fundado por Jose María de Areilza es la formación política del centro que cuenta con la máxima aceptación popular y éste va a ser el campo político en el que se va a situar Suárez. Deja de ser obligatoria la organización sindical franquista y quedan reconocidas CCOO, UGT o la CNT entre otras. En aquellos días se produce una reunión en la capitanía general de Madrid convocada por el General Gómez de Salazar.
- El 22 de mayo de 1977 comienza la campaña electoral y el 15 de junio el centro gana las elecciones, UCD con el 34% de votos y 165 escaños es el partido con más votos aunque no por ello obtiene la mayoría absoluta. Finalmente el 22 de julio se celebra la primera sesión del Congreso y el Senado recién elegidos en el que don Juan Carlos da una conferencia en su primera intervención como rey ante las cortes franquistas.
El papel político del Rey Juan Carlos I[editar]
Artículo principal: Juan Carlos I de España
Ante el agravamiento de la enfermedad del dictador, el 30 de octubre de 1975, y por segunda y última vez, el príncipe Juan Carlos asumió en funciones la Jefatura del Estado. A la muerte de Franco, el consejo de regencia asumió, de forma igualmente interina dicha jefatura. Juan Carlos se convirtió dos días después, el 22 de noviembre, en rey, en virtud de la Ley de la Sucesión en la Jefatura del Estado. Hasta entonces, el príncipe se había mantenido en un discreto segundo plano siguiendo las pautas marcadas por Franco. Pero la desaparición del general iba a permitir a Juan Carlos facilitar, como rey de España, la implantación de un sistema político democrático en el país. Este proyecto contaba con amplios apoyos dentro y fuera de España: los países occidentales, un sector importante del capitalismo español e internacional, la gran mayoría de la oposición al franquismo y una parte creciente del propio régimen franquista.
No obstante, la transición tuvo que superar las resistencias generadas por el propio régimen, en un marco de tensiones causadas por grupos radicales de extrema izquierda y grupos franquistas de extrema derecha. Estos últimos, además, contaban con un apoyo considerable dentro del ejército. Tales grupos amenazaban con deteriorar la situación política en exceso, iniciando un proceso de involución.
La realización de dicho proyecto exigía que la oposición controlara a sus partidarios para evitar cualquier provocación y que el ejército no cayera en la tentación de intervenir en el proceso político e intentara salvar las estructuras franquistas. En esta doble dirección se movió la actuación política de Don Juan Carlos y sus colaboradores.
Ante la nueva etapa histórica que se abría, había tres posturas claramente diferenciadas:
- Los partidarios del régimen franquista (conocidos como ultras o el búnker), defensores del mantenimiento de la legalidad franquista, o como mucho, de su actualización. A pesar de su escaso apoyo social, dominaban el ejército y un órgano fundamental dentro de la organización del Estado, el Consejo del Reino.
- La oposición democrática, organizada primero en dos asociaciones de partidos políticos, la Junta Democrática de España y la Plataforma de Convergencia Democrática, que acabaron fusionándose en la asociación Coordinación Democrática, conocida como Platajunta. Ésta defendía la ruptura legal con el régimen franquista para pasar directamente a un Estado democrático.
- Torcuato Fernández Miranda,ex presidente interino del gobierno en 1973, profesor de Derecho Político de Juan Carlos I, partidario de reformar las Leyes Fundamentales del Movimiento mediante sus propias disposiciones para llegar así a la democracia evitando vacíos legales. En palabras del propio Fernández Miranda, se trataba de ir "de la ley a la ley a través de la ley".
Juan Carlos inició su reinado sin salirse de los cauces de la legalidad franquista. Así, juró fidelidad a los Principios del Movimiento, tomó posesión de la corona ante las Cortes franquistas y respetó la Ley Orgánica del Estado de 1966 para el nombramiento de su primer Jefe de Gobierno. Sin embargo, ya en su discurso ante las Cortes se mostró abierto a una transformación del sistema político español.
Gobierno de Arias Navarro[editar]
Artículo principal: Primer gobierno de la Monarquía
A mediados de noviembre con Franco hospitalizado, Carlos Arias Navarro presentó su dimisión al entonces príncipe, lo que le situó en una posición difícil. A principios de diciembre Juan Carlos confirmó a Arias Navarro para presidir su primer gobierno, algo que este ninguneó, rechazo reflejado en la sorpresa del rey al ver que el día 6 de diciembre no sale en la prensa esta ratificación. Sin embargo, el rey le pidió ayuda, a la que accedió, para conseguir el nombramiento de Torcuato Fernández Miranda al frente de la presidencia del Consejo del Reino y de las Cortes. Para ello se ajustó a las pautas marcadas por la Ley Orgánica del Estado , bajo las cuales el Consejo del Reino propuso una terna de candidatos afines al franquismo: además de Torcuato Fernández-Miranda, estaban Licinio de la Fuente y Emilio Lamo de Espinosa y Enríquez de Navarra. De este modo, el rey logró situar a este fiel colaborador suyo al frente de la presidencia del Consejo del Reino y de las Cortes. Fernández Miranda era un viejo franquista que, sin embargo, compartía con el monarca la necesidad de que España evolucionase a un sistema democrático, y, para ello, aportará sus sólidos conocimientos jurídicos a este proyecto.11
El nombramiento de Arias Navarro ofrecía un panorama claramente continuista y no auguraba grandes transformaciones políticas. Sin embargo, por iniciativa real y del presidente del Consejo del Reino, entraron a formar parte del nuevo gobierno ministros claramente reformistas como Manuel Fraga Iribarne (Gobernación), José María de Areilza (Asuntos Exteriores) y Antonio Garrigues (Justicia). Todos ellos habían rechazado en su momento el Estatuto de Asociaciones del Movimiento. También contó con la presencia del democristiano Alfonso Osorio en el Presidencia y de dos expertos en el aparato del movimiento: Rodolfo Martín Villa (Sindicatos) y Adolfo Suárez (Movimiento). Para mantener el equilibrio, se nombró vicepresidente para asuntos de Defensa a un militar incondicionalmente franquista: el general Fernando de Santiago.
La tímida reforma política promovida por este gabinete se limitó a las leyes "de Reunión y Manifestación" y "de Asociaciones Políticas". La Ley de Reunión y Manifestación ampliaba la libertad para reunirse sin que fuese necesaria una autorización. La Ley de Asociaciones Políticas permitía la creación de grupos políticos, aunque sin el carácter legal de partidos políticos; además debían aceptar los principios del Movimiento y las Leyes Fundamentales. Sólo se inscribieron siete asociaciones.
La situación que tenía que afrontar el nuevo gobierno era harto difícil. La agitación de la oposición iba en aumento, las manifestaciones en petición de una amnistía eran frecuentes y en el País Vasco la tensión crecía sin cesar. ETAespecialmente y, en menor medida, otros grupos armados prosiguieron con sus atentados y el apoyo popular con que podían contar se manifestaba en múltiples actos de protesta.
Sucesos de Vitoria[editar]
Artículo principal: Sucesos de Vitoria (1976)
Durante el mes de enero, unos seis mil trabajadores iniciaban una huelga en Vitoria en contra del decreto de topes salariales y en defensa de mejores condiciones de trabajo. Dos meses después convocaban por tercera vez una huelga general que fue masivamente seguida el día 3 de marzo. Ese mismo día la Policía Armada entró en la Iglesia San Francisco de Vitoria, en la que estaba previsto realizar una asamblea de trabajadores y, haciendo caso omiso de la decisión del párroco y del contenido del Concordato, conminó al desalojo. Apenas unos segundos después disparaban gases lacrimógenos en un recinto cerrado y abarrotado de gente creando indignación y sobre todo pánico. Los que salieron por delante medio asfixiados y con pañuelos en la boca fueron apaleados brutalmente por los flancos y a los del frente les dispararon con metralletas y pistolas. La policía resolvió a tiro limpio la situación que ella misma había creado, matando a Pedro María Martínez Ocio, trabajador de Forjas Alavesas, de 27 años, Francisco Aznar Clemente, operario de panaderías y estudiante, de 17 años, Romualdo Barroso Chaparro, de Agrator, de 19 años, José Castillo, de Basa (Grupo Arregui), de 32 años. Dos meses después moriría Bienvenido Pereda, trabajador de Grupos Diferenciales, con 30 años. Dos obreros muertos directamente en el lugar de los hechos, cuatro heridos muy graves de los cuales tres morirían, más de sesenta heridos graves, la mitad con heridas de bala, y cientos de heridos leves.
El sábado, Manuel Fraga, entonces Ministro de la Gobernación, junto con Rodolfo Martín Villa, Ministro de Relaciones Sindicales y el General Campano, director de la Guardia Civil, intentaban, visitando a los heridos, reducir el impacto de una decisión que proyectaba ante el mundo el rostro más cruel y bárbaro de la dictadura que representaban. Aquel jueves el Secretario General del SPD de Alemania cancelaba la entrevista con Fraga, quien participaba en una campaña diplomática para vender internacionalmente una reforma avalada por la monarquía que había quedado automáticamente desenmascarada.
Todavía prohibidos los derechos de reunión, manifestación y de huelga, los sindicatos, ilegales también, en enero convocan huelgas en toda España. Tuvieron especial importancia en el cinturón industrial madrileño y en Vitoria. La respuesta del gobierno fue la habitual represión policial, que en Vitoria produjo cuatro manifestantes muertos y varios centenares de heridos el 9 de marzo durante una carga antidisturbios. En vez de solucionar el conflicto, los altercados se multiplicaron y las huelgas generales de protesta se sucedieron durante varios meses.
Estos incidentes aceleran la acción de la oposición democrática y su unidad de acción. La Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia se fusionan en la Coordinación Democrática o Platajunta el 26 de marzo. Esta nueva junta ejerce mayor presión política sobre el gobierno, exigiendo amnistía, libertad sindical, democracia y rechazando las leyes reformistas.
Sucesos de Montejurra[editar]
Artículo principal: Sucesos de Montejurra
Este ataque armado,12 13 ocurrido en Montejurra el 9 de mayo de 1976, fue organizado desde el SECED (Servicio Central de Documentación) con el visto bueno gubernamental, utilizando una de las dos corrientes políticas carlistas con la llamada "Operación Reconquista" que se saldó con dos muertos ante la pasividad y colaboración de la Guardia Civil. En Montejurra, monte sagrado del carlismo, se celebra anualmente un Vía crucis desde los años cuarenta. Cuando iba a empezar la procesión desde el monasterio de Irache, un grupo de seguidores de Sixto de Borbón atacaron a pedradas y golpes de porra a los reunidos allí, partidarios de Carlos Hugo ante la impasibilidad de la Guardia Civil y la Policía Armada. Uno de los agresores esgrimió una pistola y disparó, hiriendo de muerte a un carlista.
Poco después, ya iniciada la ascensión al monte, al llegar al acceso a la cumbre, los carlistas se toparon con otro grupo armado que, después de discutir vehementemente, lanzó una serie de disparos y ráfagas contra los peregrinos. El resultado, un muerto por una bala en el corazón y varios heridos por disparos.
La oposición democrática acusó al Gobierno de connivencia con los agresores basándose en la incapacidad para mantener el orden público a pesar de la amplia presencia policial, la facilidad con la que escaparon los asesinos y el hecho de que no llegaron a ser sometidos a juicio, pues se beneficiaron de la amnistía política de 1977.
La escalada del terrorismo: ETA, GRAPO y la ultraderecha.[editar]
Los tres principales grupos de terrorismo en este momento eran:
- El grupo maoísta del GRAPO: atentaban contra las fuerzas armadas y de seguridad porque, según sus propias palabras, estas fuerzas representan los instrumentos represivos de un estado capitalista y opresor que engaña alpueblo trabajador, bien con la dictadura de Franco o con la falsa democracia occidental, liberal y burguesa.
- La banda ETA era una mezcla política de nacionalismo vasco y marxismo leninismo revolucionario. Su objetivo es atentar contra intereses y personas del Estado, con el objetivo final de conseguir la independencia.
- Los grupos de terrorismo tardofranquista que adoptaban distintos nombres, aunque compartían un mismo discurso y fin; atacaban en especial a los comunistas, tanto a organizaciones como cualquier persona a la que relacionasen con ellos.
Por otra parte, los grupos de la oposición se mostraban cada vez más impacientes exigiendo el desmantelamiento del régimen franquista en la mayor brevedad posible. La reunión de las fuerzas políticas de la oposición en marzo de 1976 da origen a la creación de "Coordinación Democrática". Con ello, la oposición boicoteaba los intentos del gobierno de dividir a la oposición, atrayéndose a sus sectores más moderados y dejando en la ilegalidad al PCE, a otros grupos de la izquierda y los nacionalistas catalanes y vascos. Asimismo, la oposición moderó su discurso, exigiendo una ruptura o reforma pactada que la acercaba de hecho a los planteamientos reformistas del gobierno.
En cambio, las limitaciones de este gobierno para liderar el cambio político se hicieron cada vez más evidentes. Arias Navarro, muy sensible a las presiones del búnker, se encontraba con poco margen de maniobra ante los elementos reformistas de su gabinete, mientras que éstos topaban con las cortes franquistas en sus primeras tentativas reformistas: en junio de 1976, tras publicarse la "Ley de derecho de asociación de partidos políticos" -de la cual quedaban excluidos los partidos comunistas-, se frustró el intento de Fraga y Areilza de modificar el Código Penal, que consideraba delictiva la afiliación a cualquier partido político. Aunque las presiones de Fernández Miranda permitieron su aprobación el día 30, el proceso hacia un cambio de gobierno se volvió ya inevitable, y el mismo Rey, tras declararse durante un viaje a Estados Unidos plenamente favorable a la implantación de un sistema democrático en España, decidió exigir la dimisión a Carlos Arias el 5 de julio.
El rey forzó la dimisión de Arias Navarro el 1 de julio por su incapacidad para enfrentarse a los graves problemas de orden público (terrorismo, huelga masiva de Vitoria, sucesos de Montejurra), así como por su negativa a desmontar el régimen franquista.
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