La revolución industrial, que comenzó en la segunda mitad del siglo XIX, marcó el comienzo de una aplicación generalizada de la tecnología en los negocios. Los aumentos significativos en la productividad del marketing requerían una clase de nueva tecnología.
El trabajo en marketing consiste en dirigir las organizaciones de acuerdo con la mejor manera de satisfacer a los clientes. En poca palabra el marketing se alimenta de la información, para que los vendedores sepan que les gusta y que no les gusta a los compradores, deben observar su conducta, formularles preguntas y pedirles comentarios. Y todos los mercadólogos deben reunir datos sobre los mercados actuales o potenciales para determinar su estatus y anticipar como es probable que cambie. En suma, el marketing es impulsado por la información.
La utilización eficaz de información mejora el desempeño del marketing dando como resultado:
- Mejores productos: una mejor comprensión del consumidor permite al comprador desarrollar producto que concuerden mejor con el comprador.
- Mejores precios: lo que los clientes están dispuesto a pagar por un producto depende de cuánto lo valoren. Saber la importancia que tiene un producto para el consumidor y que recursos tiene para comprarlo ayuda a los vendedores a poner precios atractivos.
- Mejor distribución: la probabilidad de contar con un producto cuando y donde lo quiera el consumidor aumenta si el vendedor conoce sus hábitos de compra y sus pre.
- Mejor promoción: un producto y su beneficio se comunica de muchas maneras. Tanto la forma como el contenido de los anuncios y otras promociones se mejora si el mercadólogos comprende los motivos y lo que espera el consumidor.
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