Cuando se lleva a cabo una reacción química podemos encontrarnos con
las siguientes situaciones: Las
concentraciones iniciales de los reactivos van disminuyendo con el tiempo hasta
que (si las cantidades son las estequiométricas) se agotan por completo y
obtenemos, exclusivamente, los productos de la reacción.
Esto sucede
cuando los productos son mucho más estables que los reactivos en las
condiciones en las que se lleva a cabo la reacción, o cuando uno de los
productos es retirado del medio de reacción (formación de un precipitado
altamente insoluble, desprendimiento en forma de gas... etc).
Si hacemos reaccionar una disolución de yoduro de
potasio con otra de nitrato de plomo(II) (ambas son, a bajas concentraciones,
prácticamente incoloras) se forma un precipitado altamente insoluble de
diyoduro de plomo (amarillo intenso), quedando en disolución el nitrato de
potasio formado. Como prácticamente la totalidad de los iones I - y
Pb2+ desaparecen de la disolución (ya que forman el PbI2
insoluble) la reacción progresa hasta que los reactivos se transforman
íntegramente en los productos.
Las
concentraciones iniciales de los reactivos disminuyen con el tiempo(reacción
directa), pero los productos formados reaccionan entre si para volver a dar los
reactivos (reacción inversa).
Como las
velocidades de reacción dependen de las concentraciones de las sustancias que
reaccionan, la velocidad de la reacción directa es muy alta al principio y va
disminuyendo a medida que desaparecen los reactivos. Análogamente la velocidad
de la reacción inversa es lenta al principio (la concentración de los productos
es pequeña), pero aumenta con el tiempo a medida que se van formando los
productos.
Llegará un
momento en que las velocidades de la reacción directa e inversa se igualan. A
partir de ese momento observaremos que las
concentraciones de reactivos y productos permanecen constantes.
Cuando llegamos
a esta situación podemos tener la impresión de que la reacción se ha detenido,
lo cual no es cierto. Lo que sucede es que las
sustancias se forman a la misma velocidad que se descomponen. Por decirlo
gráficamente, tenemos siempre la misma cantidad de moléculas de una determinada
sustancia, pero no son las mismas moléculas, ya que se forman y se descomponen
continuamente.
El principio de
reversibilidad microscópica establece que en cualquier sistema en equilibrio
cualquier proceso molecular y el inverso se producen, en promedio, a la misma
velocidad.
Cuando la reacción llega a este estado se dice que se ha alcanzado el
equilibrio, o que el sistema está en equilibrio (equilibrio dinámico, ya que la
reacción no se para
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