martes, 13 de mayo de 2014

Reinado de ALfonso XIII


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contrastes de hipotesis para la proporcion 4

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Absolutismo y Liberalismo 1814-1833 (Video)


La primera fase de la Revolución Liberal. (1808-1814) (Video)


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EL TRANSPORTE EN ESPAÑA Y SU PAPEL EN EL TERRITORIO.

EL TRANSPORTE EN ESPAÑA Y SU PAPEL EN
EL TERRITORIO.


LAS REDES DE TRANSPORTE COMO ELEMENTO BÁSICO DE LA
ARTICULACIÓN TERRITORIAL Y ECONÓMICA EN ESPAÑA.

Un sistema de transporte incluye viajeros, vehículos, mercancías e infraestructuras. El
transporte no experimenta grandes cambios hasta la Revolución Industrial. Las mejoras
que se introducen provocan la extensión de las ciudades en el espacio, la
diversificación de actividades en distintos espacios y una mayor accesibilidad.
Esta accesibilidad es un indicador del equilibrio territorial que posibilita la
comunicación entre distintos puntos del espacio.
El transporte es fundamental para integrar un territorio pues las infraestructuras (
carreteras, vías de ferrocarril,…) influyen en la decisión de localizar actividades
económicas.
A lo largo del territorio se crean redes de distintos tipos: cuadrangulares, lineales,
anárquicas,..En el caso de España la red es centralizada de trazado radial, propio de
países europeos con gran desarrollo económico y de larga tradición histórica.
Actualmente, el transporte cumple funciones muy importantes:
 Satisfacer necesidades de la población en relación a desplazamientos
laborales, económicos, culturales y de ocio.
 Sustenta otras actividades económicas al permitir el abastecimiento y la
distribución de productos elaborados con destino a distintos puntos del planeta.
 Es motor de homogeneización cultural al difundir ideas y avances
tecnológicos, a la vez que refuérzala interdependencia entre países.
SISTEMAS Y MEDIOS DE TRANSPORTES EN ESPAÑA.
En las sociedades desarrolladas, los transportes tienen una importancia capital. Forman
un sistema que permite el desplazamiento de personas, bienes y mercancías, cuyos
elementos son los medios o vehículos de transporte, las infraestructuras, y los bienes y  Departamento de Geografía e Historia
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productos transportados.
Las infraestructuras para el transporte (carreteras, autopistas,…) componen redes
extendidas sobre el territorio e interconectadas entre sí, que comunican distintos
puntos y regiones.
Su influencia es grande sobre el territorio, porque expresan las relaciones entre distintos
ámbitos funcionales o económicos, y constituyen un capítulo importante en la
ordenación del territorio y en las políticas de corrección de los desequilibrios regionales.
Los medios de transporte han evolucionado mucho. El siglo XIX conoce el desarrollo
del ferrocarril, unido al progreso de la industria, y en el XX aparece el automóvil, se
moderniza el transporte marítimo y se generaliza el transporte aéreo.
Todo ello supone una revolución en las sociedades actuales, por la capacidad de carga,
la velocidad del desplazamiento y en la aparición de nuevas formas de transporte que
permite el flujo de capitales, ideas, información, etc…
En lo que a los bienes transportados se refiere, destacamos la gran cantidad de
mercancías que se mueven. El transporte de personas alcanza niveles sin precedentes,
reflejo de la movilidad de los ciudadanos en las sociedades contemporáneas ya sea por
razones laborales, de ocio, etc.
El sistema español de transportes presenta unas características que son, al mismo
tiempo, rasgos de arcaísmo y de modernidad, herencia de la historia y logros de la
evolución reciente de la sociedad. Entre ellas, destacan las siguientes:
a) La acusada influencia del medio natural, que se ejerce fundamentalmente a través
del relieve. Así, a la elevada altitud media de nuestras tierras, ha de añadirse una
morfología que dificulta el trazado de las vías de comunicación y obliga a la
construcción de estructuras que encarecen la ejecución y dificultan la realización
(puentes, viaductos, túneles).
b) El trazado radial que tiene como centro Madrid es muy perceptible en las redes de
carreteras y en la red ferroviaria. El transporte aéreo responde también a un modelo
radial por la importancia que tiene la capital de España como origen y destino de los
vuelos nacionales e internacionales.  Departamento de Geografía e Historia
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c) Los desequilibrios territoriales entre regiones, que se manifiestan, tanto por la
densidad de redes viarias e infraestructuras como en la calidad de las propias
instalaciones y vías de comunicación. En este sentido, la tendencia es que las regiones
con mayor grado de desarrollo tengan mejores comunicaciones, lo cual es, a su vez, un
factor de desequilibrio.
d) Las deficiencias en la comunicación interregional, consecuencia de factores
físicos, de la disposición radial de las redes de comunicaciones y de las desigualdades
regionales, sin que la descentralización administrativa resultante de la implantación del
Estados de las Autonomías haya resuelto la situación
e) El marcado desequilibrio hacia el transporte por carretera, que acusa los efectos
de la sobrecarga en el transporte de personas y de mercancías.
La red de carreteras y las características del transporte.
En la actualidad, los transportes por carretera son los de mayor importancia, al
tiempo que la red de calzadas ejerce gran influencia en la articulación del territorio.
Esta red de carreteras tiene su origen en la multitud de caminos formados a través de los
siglos. Las calzadas romanas –principal soporte de la ordenación del territorio en su
tiempo- y las redes trazadas por musulmanes y cristianos durante la Edad Media son
antecedentes destacados; sin embargo, fue en el siglo XVIII cuando las carreteras
españolas cobraron un gran impulso y se logró una red de ámbito nacional, pues en esta
época se acometió la construcción de la red de estructura radial que unía el centro –
Madrid-con los principales puertos del litoral. El plan se desarrolló durante los siglos
XVII y XIX, y es la base del actual mapa de carreteras.
En el primer tercio del siglo XX, en 1926 se impulsó el Plan de Firmes Especiales,
que pretendía una mejora general de la red viaria para adaptarlas a las nuevas
condiciones del transporte y a los nuevos vehículos automóviles. Hacia los años 1960,
la red española de carreteras presentaba grandes carencias y resultaba insuficiente para
las necesidades del momento, caracterizado por el auge de los vehículos a motor.
Para adaptarse a la nueva realidad socioeconómica y entendiendo que las
infraestructuras eran un factor imprescindible para el pretendido desarrollo, se acometió
el Plan REDIA (Red de Itinerarios Asfálticos, 1967-1971), que incluyó entre sus  Departamento de Geografía e Historia
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objetivos a ampliación del ancho de calzada, la mejora de la pavimentación y de la
señalización, la corrección de trazados y la dotación de arcenes en las principales rutas
españolas. Las actuaciones se centraron en los seis grandes ejes que forman el soporte
del modelo radial (Nacionales I a VI), con lo que éste quedó definitivamente
consolidado.
En el mismo año 1967 se aprobó el Plan de Autopistas, que proyectaba un ambicioso
sistemas de autopistas de peaje que no llegó a concluirse. En cierto modo, su objetivos
fueron cubiertos a partir de los años 1980 con un proyecto de autovías a partir del
desdoblamiento de calzada de las principales carreteras nacionales y que, una vez
concluido, constituiría el soporte básico de comunicación y de la red viaria. Esta
solución no resolvió todas las necesidades, de ahí la intención de completarlo con el
Plan de Infraestructuras (1993-2007). Éste pretende asegurar las conexiones
internacionales con Francia y Portugal, completar la red de alta intensidad de tráfico,
descongestionar las vías radiales y favorecer la comunicación interregional mediante la
construcción de autovías radiales y periféricas que atenúen los efectos negativos del
plano radiocéntrico heredado de tiempos pasados.
La red española de carreteras alcanza 163557 Kilómetros, de los que 8241 son autovías
y vías de doble calzada y 2202, autopistas de peaje. El conjunto de carreteras es
gestionado por el Estado, por las comunidades autónomas y por las diputaciones
provinciales o cabildos.
La red básica del Estado depende de la Administración central y tiene 24105 Km, lo que
asegura la comunicación interregional. La red autonómica es la más extensa, está
compuesta por más de 70000 Kilómetros de calzada y en ella se integran las carreteras
de ámbito regional, cuya gestión está transferida a las comunidades autónomas. Por
último destacan las redes de ámbito local y comarcal, administradas por cabildos,
diputaciones, etc.
En conjunto, la red de carreteras presenta grandes diferencias regionales en cuanto a
densidad, naturaleza de las vías y calidad de las mismas y, aunque la densidad puede ser
una adecuación a las características geográficas menor densidad en las zonas de
montaña y espacios de hábitat concentrado que en las zonas de valle o de hábitat
disperso), en eso, las comunidades más desarrolladas tienen mejores infraestructuras, lo
cual es un factor adicional de de desarrollo.  Departamento de Geografía e Historia
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El transporte por carretera ha experimentado un crecimiento vertiginoso y paralelo al
incremento del parque de vehículos y de la movilidad espacial de la sociedad española.
Concentra el 90% del transporte de viajeros y más del 70% de mercancías, consecuencia
del modelo originado con el desarrollismo, que consagró al automóvil como medio de
transporte de personas y mercancías en detrimento del tren.
Los ferrocarriles. Pasado y presente
El ferrocarril y la locomotora a vapor supusieron una gran innovación en materia
de transporte y comunicaciones. Tras diversos proyectos que no llegaron a realizarse,
los primeros trayectos que se abrieron al tráfico en la Península fueron el de Barcelona
a Mataró, en 1848, y el de Madrid a Aranjuez, en 1851.
Desde el principio, fueron muchas las solicitudes que hicieron diversas compañías
extranjeras para construir y explotar líneas ferroviarias; la mayoría de ellas eran
proyectadas para servir a intereses mineros que también estaban en manos de capital
extranjero. En 1855 se promulgó una ley que regulaba las concesiones y permitía la
importación de materia ferroviario, y que la industria siderúrgica española no podía
producirlo. Pronto contó España con una excelente red ferroviaria que revolucionó el
transporte y contribuyó a romper la incomunicación entre regiones y comarcas.
Con relación a Europa, los ferrocarriles españoles presentaban la diferencia del ancho
de vía. Los demás países europeos utilizaban una separación entre raíles de 1.435 mm,
que se consideró insuficiente en España por los desniveles del terreno y el trazado
sinuoso, obligado por el relieve; con el fin de proporcionar una mayor estabilidad a los
trenes, se adoptó en 1844 la anchura de vía de seis pies castellanos, equivalentes a 1.672
mm. La medida, en la que también debieron influir razones estratégicas, ha supuesto el
aislamiento ferroviario de España con respecto al resto de Europa hasta fechas
recientes; el problema se ha resuelto mediante la instalación de intercambiadores de ejes
en las estaciones fronterizas con Francia.
A comienzos del siglo XX la red ferroviaria tenía una longitud de 10.864 Km, a los que
habría que añadir otros 1972 Km de ferrocarriles secundarios de vía estrecha. En su
mayor parte, las líneas pertenecían a compañías extranjeras, entre las que destacaban
Ferrocarriles del Norte, titular de 3672 Km, M.Z.A. (Madrid-Zaragoza-Alicante),
concesionaria de 3650 Km, y Ferrocarriles Andaluces, que explotaba 1072 Km por el  Departamento de Geografía e Historia
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sur de España.
En 1939, al término de la Guerra Civil española, la red ferroviaria estaba muy
deteriorada, necesitaba cuantiosas inversiones y su explotación era deficitaria, por ello
las compañías no tenían mucho interés en mantener las concesiones de las que eran
titulares. En 1941 pasó al Estado, decisión que propició la creación de RENFE.
El ferrocarril ha sido el principal medio de transporte e personas y mercancías hasta
comienzos de los años 1960, fecha en la que fue relegado a segundo término ante el
auge del transporte por carretera.
La red de ferrocarriles españoles, al igual que la de carreteras, tiene una disposición
radial con centro en Madrid y tres importantes nudos de dispersión del tráfico- Venta
de Baños (Palencia), Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y Zaragoza. La longitud de la
red es de 12.700 Km de ferrocarril de vía convencional, gestionados por RENFE, y
unos 2.000 de vía estrecha. Desde 1992 el trazado ferroviario se completa con los
trenes de alta velocidad (AVE) de Madrid a Sevilla que se irán extendiendo
posteriormente a Málaga, Barcelona, et
El transporte marítimo.
Por su situación, España ofrece condiciones favorables para el tráfico marítimo
.Durante siglos se ha configurado una red de puertos mercantes, de pasajeros y pesca
que ha servido de intercambio entre tierras de ultramar y las del interior, contribuyendo
a consolidar la red radial de carreteras entre Madrid y los puertos. El transporte de
pasajeros fue importante en el siglo XIX y primeros del XX, después decayó.
Sin embargo, ha aumentado el transporte de mercancías por barco tanto de productos
voluminosos no pesados y al traslado de petróleo hasta las refinerías situadas en los
litorales.
Este transporte ha evolucionado hacia buques de gran tonelaje, que exigen mayor calado
y unas instalaciones portuarias específicas, por lo que se ha desplazado la importancia
portuaria hacia el Atlántico, cuyos puertos están mejor situados respecto a las grandes
rutas de navegación.
El transporte fluvial se reduce a Sevilla único puerto interior de significado histórico.  Departamento de Geografía e Historia
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El transporte aéreo.
Comienza en 1919 en España y pronto se ponen en funcionamiento líneas comerciales
entre Sevilla y Larache , y entre Madrid y Barcelona, Mallorca, Valencia y Sevilla. Más
tarde se abren las internacionales y en 1926 se cruza el Atlántico.
Con el tiempo se generalizan los aviones a reacción y empieza una nueva era marcada
por el aumento de la capacidad de carga de los aparatos, de mayor autonomía de vuelo y
velocidad de crucero…….todo repercute en los desplazamientos a larga distancia y
beneficia a España que se configuraba como destino turístico.
España cuenta con una red de aeropuertos extensa, aunque está muy jerarquizada en
Madrid-Barajas que, junto a Barcelona, tiene un tráfico muy estabilizado en cuanto a
cifras de pasajeros. Le siguen los de Mallorca, Málaga, Canarias…

LOS NUEVOS SISTEMAS DE TRANSPORTE Y COMUNICACIONES EN
ESPAÑA.
Son especiales en función del medio que utilizan o el bien que transportan: transporte
por tubería, transporte postal y telecomunicaciones.
Entre los transportes por tubería de importancia están los oleoductos que trasladan
productos petrolíferos de las refinerías a centros de distribución y consumo, o los
gasoductos que forman redes urbanas hasta los centros de distribución y consumo y
otros que atraviesan el país y son abastecidos con el gas natural que viene del Norte de
África o Siberia. También por tubería se transporta el agua.
Los sistemas postales utilizan el ferrocarril o avión para transportar una materia
especial, los productos materiales de poco peso o volumen y los transportes de
correspondencia.
Las telecomunicaciones forman un sistema de transporte novedoso. Se incluye el
telégrafo, teléfono, televisión, teletexto, correo electrónico por ordenador,….cuya
característica es la naturaleza inmaterial del bien transportado, normalmente
información, que es transmitida en tiempo real, sin que medie el tiempo entre la emisión
y la recepción del mensaje.
Podemos hablar también del transporte de capitales que se realiza mediante
movimientos derivados de las órdenes de compra, venta o transferencia cursadas por los
medios de telecomunicación.  Departamento de Geografía e Historia
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La telecomunicación forma parte de los llamados transportes invisibles, aunque algunas
de sus instalaciones sean perceptibles en el paisaje. La importancia que tienen
actualmente es sólo un avance de la que aguarda en el futuro.

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Espacio Rural

CONDICIONANTES DE LA ACTIVIDAD AGRARIA EN ESPAÑA.
Las actividades y el espacio agrarios están influidos por factores naturales y humanos.
Los condicionantes naturales
Entre los condicionantes naturales destacan:
1. El relieve.
La topografía facilita o dificulta la práctica agrícola, por ello se aprecia una relación
entre el mapa de aprovechamientos agrarios y el mapa de relieve.
 La altitud. Modifica las condiciones de humedad y temperatura. En
España sólo el 11% de la superficie se halla a menos de 200 metros de
altitud; una gran proporción corresponde ala Meseta, cuya elevación
sobre el nivel del mar realza la continentalidad y sus efectos agrarios.
 Las pendientes y desniveles. Afectan a la formación y al grado de
estabilidad de los suelos, a las condiciones y formas de laboreo, a la
vulnerabilidad ante la erosión, a la circulación del agua, a las
posibilidades de mecanización de las faenas agrícolas.
Hay que añadir la importancia el relieve y del roquedo en el origen y
evolución de los suelos, que son el soporte y la base de nutrición de los
cultivos y aprovechamientos agrarios.
2. El clima
Condiciona los tipos de paisajes agrarios. Está presente a través de las temperaturas,
precipitaciones y demás elementos climáticos (vientos, nubosidad,…)
El régimen climático de influencia más intensa es el mediterráneo. Su larga sequía
estival y elevadas temperaturas, exigen adaptación a las plantas y cultivos que ha
tenido como consecuencia la adopción de la trilogía de cultivos mediterráneos
(cereales, vid y olivo) y la implantación del regadío para contrarrestar los efectos de
la aridez estival.
Los climas españoles, sobre todo el mediterráneo, presentan mucha irregularidad de
unos años a otros, siendo frecuentes las heladas, las olas de calor, las sequías,…que
influyen negativamente sobre la agricultura y la ganadería.
3. Los suelos. Condiciona la agricultura por su distinta naturaleza, estructura,
composición, ubicación,..tal cantidad de factores explican que los paisajes
agrarios no puedan clasificarse sin recurrir al mapa de suelos.  Departamento de Geografía e Historia
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4. La vegetación
En ocasiones se ha eliminado para lograr la total ocupación agrícola; otras veces se
conserva con grandes rasgos de pureza, constituyendo la base de los aprovechamientos
forestales. Algunas veces se ha conservado el sustrato herbáceo, no el arbóreo, para ser
aprovechado por la ganadería; o se hace un aprovechamiento conjunto e integrado de
suelo, pastos y arbolado dando lugar a paisajes de dehesa.
Los condicionantes humanos
Estos condicionantes son los responsables de la ordenación y usos del espacio agrario,
así como de la expresión de las condiciones sociales, económicas, técnicas, políticas,
etc, en las que la actividad se desenvuelve. El espacio agrario también acusa la
influencia de los factores del pasado sobre los que se han formado y pervivido las
estructuras agrarias.
 Condicionantes históricos. Roma hace la primera ordenación agraria del
territorio peninsular. Sus sistemas agrarios se basan en la trilogía mediterránea y
la gran explotación. Posteriormente, los musulmanes reordenan el espacio
agrario dando gran importancia al regadío y producción de frutas y hortalizas
para la alimentación humana. Reconquista y repoblación cristianas dan lugar a
dos procesos de claras repercusiones en el agro español:
1. uso y ordenación de la tierra basado en coexistencia de
aprovechamientos cerealista y ganaderos
2. sistema de posesión de la tierra que será el responsable de grandes
desigualdades de sociedades pasadas y base de la consideración de la
tierra como problema. Este sistema estará vigente hasta mediados del
siglo XIX.
 Condicionantes sociales y económicos.
Propiedad, explotación y régimen de tenencia son elementos básicos de la estructura
agraria. Es manifiesta su influencia en la conformación del paisaje, exponente de la
ocupación y del uso del espacio por la sociedad.
1. El régimen de propiedad de la tierra.
La propiedad, consiste en el derecho a gozar, disponer libremente y aprovechar la
tierra sin más limitaciones que las contenidas en las leyes.
La propiedad dominante en España es la propiedad privada, que acusa una notable
dualidad: un número muy elevado de pequeños propietarios que posee poca tierra y, en
el otro extremo, un reducido número de grandes propietarios que concentra mucha
tierra. Así, los dueños de menos de cinco hectáreas, que representan más de la mitad de
los propietarios que existen en España, sólo poseen la décima parte del territorio,
mientras que los que tienen más de 100 hectáreas, sin llegar a representar una  Departamento de Geografía e Historia
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centésima parte, concentran la mitad de la superficie.
A este problema estructural se añade la extraordinaria fragmentación de la tierra en
multitud de parcelas, que es un inconveniente para la explotación.
Geográficamente existen diferencias en cuanto al tipo de propiedad. La propiedad
pequeña y muy atomizada es dominante en la mitad septentrional, en el Levante y en
la franja mediterránea; las grandes fincas tienen, en cambio, una mayor implantación
en el sur, particularmente en Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía
occidental.
Estas circunstancias tienen sus antecedentes en los procesos históricos de ocupación del
territorio y en su evolución posterior. Históricamente existieron tres tipos de
propiedad bien diferenciados: colectiva, estamental y particular.
La propiedad colectiva era aquella cuya titularidad correspondía a las villas y a los
municipios. Estaba integrada por las tierras pertenecientes a la colectividad, que se
dividían en lotes o suertes para el aprovechamiento individual (bienes comunales), o se
arrendaban a particulares a cambio de una cantidad de dinero para atender las
necesidades de la villa (bienes de propios).
La superficie perteneciente a la Iglesia y a la nobleza constituía la propiedad
estamental. La mayor parte de las tierras pertenecientes a la nobleza integraban los
señoríos, cuya integridad territorial estuvo protegida durante siglos por la institución
del mayorazgo. Los bienes de la Iglesia procedían de compras y de donaciones de los
fieles.
Los titulares de ambos tipos de propiedad no tenían capacidad de enajenar o vender,
razón por la cual se decía que estos bienes estaban en manos muertas. En
consecuencia, unos y otros se encontraban apartados del mercado de la tierra y de la
partición hereditaria, lo que redundaba en la escasez de tierra para los particulares y en
su encarecimiento.
Ilustrados y reformistas clamaron contra esta situación y, finalmente, en el siglo XIX se
le puso fin mediante los procesos desamortizadores. La desamortización afectó a los
bienes propiedad del clero y de los municipios; la primera fue llevada a cabo por
Mendizábal en 1836 y supuso la incautación de numerosas fincas pertenecientes al
clero y su venta a particulares. La desamortización civil tuvo lugar más tarde, a partir de
1855, y se llevó a efecto al aplicar la Ley de Madoz, la cual dio origen a la
privatización de la tierra que formaba el patrimonio comunal de los municipios
españoles.
La influencia de estas medidas en la estructura agraria fue muy grande, pues supuso el
trasiego de una cantidad ingente de tierra de propiedad colectiva a manos de
particulares. En contra de lo que se pretendía, vino a reforzar la gran propiedad, pues,
por lo general, los compradores ya tenían la condición de propietarios. Asimismo, la
desamortización civil privó a los municipios de un amplísimo patrimonio, a base de  Departamento de Geografía e Historia
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sustento de los más humildes.
En lo que a los bienes de la nobleza se refiere, la abolición del mayorazgo y la supresión
del régimen señorial permitieron que, en adelante, los bienes de la nobleza se rigiesen
por las leyes sucesorias normales y entraran en un proceso de fragmentación por
herencia, aunque preservando su condición de latifundios.
El resultado de estos procesos fue una concentración notable de la propiedad y, como
los vecinos habían perdido sus tierras públicas y que a finales del siglo XIX la
población iba en aumento, la proletarización del campesinado se incrementó al haber
más personas y menos tierras que labrar. La desigualdad en la distribución de la tierra o
la carencia de ella estuvieron en la base de la conflictividad social y de las demandas de
reforma agraria, que se materializaron en la Segunda República, aunque sus efectos
quedaron anulados tras la Guerra Civil.
2. El régimen de explotación de la tierra.
La noción de explotación agraria hace referencia a las condiciones técnicas. La
explotación agraria guarda relación con la propiedad y, como sucede con ésta, también
se caracteriza por la dicotomía existente entre las pequeñas explotaciones o
minifundios y las grandes explotaciones o latifundios, de tanta implantación en el sur y
en el suroeste peninsular.
Los datos extraídos del último censo agrario nos indican que más de la mitad de las
explotaciones agrarias de España son minifundios de extensión inferior a cinco
hectáreas, y que las explotaciones de extensión superior a 300 hectáreas, representan
tan sólo un 1%, aunque concentran una cantidad considerable de tierra.
En España existe hoy día 1.764.000 explotaciones agrarias. En 1962, año del Primer
Censo Agrario, había casi tres millones. Desde entonces hasta la fecha, su número ha
decrecido en un proceso paralelo al éxodo rural, que ha consistido en la desaparición de
parte de las más pequeñas y su incorporación a otras más grandes, razón por la que ha
aumentado levemente el tamaño medio de las explotaciones.
Tradicionalmente, las explotaciones se han clasificado en minifundios, latifundios o
explotaciones de tamaño medio; sin embargo, ello no está del todo justificado, pues las
características e importancia de la explotación no dependen tanto de su superficie como
de su rentabilidad económica, ya que explotaciones dimensionalmente muy grandes
pueden ser improductivas o muy poco rentables y, en cambio, explotaciones de tamaño
medio o reducido (regadío, frutales, enarenados, etc.) pueden generar grandes ingresos.
Con el fin de resolver este contrasentido y de valorar las explotaciones en términos
estrictamente económicos, estas empiezan a considerarse en términos de UDE (Unidad
de Cuenta Europea), que es la unidad de cómputo equivalente a 1000 euros de
margen o rendimiento bruto estándar.
De acuerdo con esta nueva clasificación, comprobamos que las explotaciones
españolas, bien por superficie, bien por su menor productividad, tienen un tamaño  Departamento de Geografía e Historia
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económico inferior a la media europea y que existen notables diferencias regionales.

3. El régimen de tenencia de la tierra.
En lo que a tenencia de la tierra se refiere, distinguimos entre régimen de explotación
directa y régimen de explotación indirecta.
El primero consiste en que el titular de la explotación agraria, con independencia de que
trabaje físicamente en ella o no, es propietario de la tierra.
La explotación indirecta resulta cuando el titular de la explotación y el propietario de la
tierra no es la misma persona. En estos casos, el propietario cede la tierra para su
explotación en régimen de arrendamiento, aparcería o bajo cualquier otra fórmula.
El arrendamiento, es de hecho, un alquiler y se establece mediante el pago de una
renta cierta, convenida de antemano, en metálico o en especie, con independencia del
resultado de la cosecha.
La aparcería es una sociedad a la que el sueño aporta la tierra y el aparcero, el trabajo;
los gastos se satisfacen a medias y los beneficios o productos de la cosecha se reparten
en la proporción establecida. Como la producción se desconoce en el momento de la
firma del contrato, la renta es variable, y propietario y aparcero comparten por igual
ganancias en los años buenos y pérdidas, si las hubiera, en los años malos.
Estos regímenes de tenencia de la tierra han tenido gran vigencia y significado en el
campo español. Hoy se tiende al incremento de la explotación directa, al mantenimiento
del arrendamiento y a la drástica reducción de la aparcería, que se agudizó con el éxodo
rural.

La sociedad española hasta casi mediados del siglo XX fue rural por cultura y
residencia de la población y agrícola pues la agricultura tendrá mucha importancia en la
producción de la economía nacional y en el autoabastecimiento de las poblaciones.
Esto hace posible la autarquía local y comarcal que terminará con la llegada del
ferrocarril y que acabó hace unas décadas con la instauración de una sociedad urbana.
En los últimos años la actividad agraria ha evolucionado: se ha orientado al mercado, se
ha especializado en las producciones y a gran escala en una economía integrada en
mercados internacionales.
Las innovaciones técnicas también favorecieron al campo, la mecanización, el uso
generalizado de abonos y fertilizantes, el empleo de semillas y razas seleccionadas,…
todo ello en una sociedad moderna que se desarrollaba progresivamente.
El ingreso de España en la U.E. ha influido en la actividad y espacio agrario, pues ha
supuesto la ampliación de los mercados agrarios, la participación en las políticas  Departamento de Geografía e Historia
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comunitarias y nuevas condiciones de financiación de la producción agraria.
USOS Y APROVECHAMIENTOS AGRARIOS.
Existe una relación intensa entre los mapas de cultivo y aprovechamiento con los
componentes del medio geográfico, especialmente clima y relieve.
Sobre los grupos de aprovechamientos existe coincidencia entre:
o Espacios forestales y áreas de montaña. Se debe a que las montañas no son
aptas para la agricultura, al abandono de los usos agrícolas tradicionales y a la
repoblación forestal.
o Praderas y pastizales se extienden por zonas de montaña media, de topografía
menos accidentada, y por las penillanuras del oeste peninsular. Es la Iberia
silícea. Sobre ella se asienta la ganadería tradicional que aprovecha los pastos
húmedos de las praderas atlánticas y los estacionales de la España interior,
donde ha ido unido al régimen de dehesa.
o Las tierras cultivadas se encuentran en tres grandes conjuntos agrícolas: las
cuencas interiores de la Meseta, las depresiones exteriores y el litoral
mediterráneo. Las dos submesetas tienen un intenso uso agrario (cuenca del
Duero en la Norte y área de La-Mancha en la Sur). La depresión del Ebro y
Guadalquivir son de gran aptitud agrícola, siendo la tierra bética la que presenta
mejores suelos y mayores porcentajes de superficie labrada. Las zonas del litoral
mediterráneo se caracterizan por la intensidad del laboreo sobre una estrecha
franja que presenta su mayor extensión en el golfo de Valencia.
En los espacios de aprovechamiento agrícola destacan las zonas de regadío, que son
hoy los principales soportes económicos de la agricultura española. Junto a ellos,
destacan los espacios ocupados por cultivos forzados (enarenados, bajo plásticos) y
subtropicales, modelo de aprovechamiento de las potencialidades que ofrece el clima y
un claro exponente del dinamismo de la agricultura española.
LA INFLUENCIA DE LA POLÍTICA AGRARIA COMÚN
El sector agrario español participa de Política Agraria Común (PAC) y ha cambiado
mucho desde su ingreso en la UE. Han sido importantes las ayudas y subvenciones para
mantener las producciones y las rentas de los agricultores y ganaderos, que ascienden a
6 500 millones de euros.
Con vistas al futuro, las reformas de la PAC toman en consideración las nuevas pautas
para el desarrollo rural, conscientes de que la evolución del sector agrario comunitario y
nacional está relacionado con el desarrollo equilibrado y sostenible de los espacios
rurales. Por esto se han concretado tres objetivos:

1. El fomento de la competitividad de la agricultura.  Departamento de Geografía e Historia
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2. La preservación ambiental, con especial atención a la biodiversidad, al fomento
de los sistemas con grandes valores ambientales, al agua y al cambio climático.
3. La diversificación y mejora de las condiciones del medio rural.



LOS NUEVOS USOS Y FUNCIONES DEL ESPACIO RURAL.
España ha sido tradicionalmente agrícola, pero a mediados del siglo XX reproduce la
transformación agrícola y pesquera.
La población agraria activa se ha reducido mucho. Actualmente está en torno al 8%.
El principal retroceso se produjo entre 1960-1970, siendo distinto en cada región: muy
acusado en Madrid, País Vasco o Cataluña y menos en Extremadura y Galicia.
Solamente un millón y cuarto de personas trabaja en el sector primario.
En su dimensión económica, el sector primario ha alcanzado un PIB de 20.000
millones de euros, consecuencia de una gran producción agraria. Sin embargo, en el
conjunto de la economía española su significado ha ido disminuyendo. Hoy significa
menos del 4%.
También ha variado el significado económico de cada subsector. Se ha llegado a una
situación en la que el valor de la situación ganadera es superior a la agrícola, lo que es
indicativo de una sociedad que demanda más productos ganaderos, carne y leche, que
productos agrícolas tradicionales como los cereales.
A partir de los años 60 el campo sufre fuertes transformaciones debido a varios factores:
el éxodo migratorio, la mecanización del campo, la ampliación del regadío y la
aparición de una nueva sociedad rural.
El éxodo rural supone el traslado de población del interior de España hacia las áreas
urbanas. Esto acaba con unas relaciones sociales basadas en la existencia de una mano
de obra abundante y barata, y de una ordenación y usos del espacio agrario sustentados
en las prácticas extensivas.
El éxodo migratorio, la evolución de la sociedad y la necesidad de incrementar la
producción agraria son causa y consecuencia del las innovaciones en el campo:
semillas, abonos…además de la difusión de cultivos industriales, reducción del
barbecho e incremento de la productividad.
La mecanización del campo fue clave en el desarrollo del sector. Paralela a la
mecanización fue la motorización del medio rural, que supone abandonar el campo
como lugar de residencia y de la explotación agraria, quedando reducido a lugar donde
trabajo donde se acudía a diario.
La ampliación de los regadíos. Al comenzar el s. XX había en España 1 250 000  Departamento de Geografía e Historia
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hectáreas de regadío. En 1902 se aprueba el plan de Obras públicas, Plan Gasset, que
tuvo logros modestos. En 1933 ( plena República) se aprueba el Plan Nacional de Obras
Hidráulicas de Manuel Lorenzo Pardo que pretende crear la infraestructura necesaria
para ampliar los regadíos aprovechando los recursos hídricos, la construcción de
embalses, trasvases entre cuencas, etc.
Los conflictos producidos en el campo durante la República y la posterior Guerra Civil
paralizan el Plan, que se retomará en época de Franco. Se construye entonces una red
de embalses que permite elevar la superficie de regadío hasta 3 602 500 hectáreas, el
6.6% de la superficie geográfica y casi el 20% de las tierras de cultivo. La producción
agroganadera recae sobre esta vasta extensión a costa de un desmesurado consumo de
agua.
Consecuencia de lo expuesto es que el espacio agrario español ha tomado una
orientación productiva, se han roto los vínculos entre agricultura, ganadería y
explotación forestal y ha surgido una disociación muy grande entre el mundo rural y el
urbano. Además de la influencia de las políticas comunitarias como factor de
modernización del campo.
Todos los cambios expuestos anteriormente han alterado el concepto y el uso del
espacio rural apreciándose que la influencia que sobre él ejerce lo urbano, ha atenuado
el contraste campo-ciudad al superponerse sobre un mismo espacio diversos usos del
suelo como apreciamos en las áreas periurbanas.
Si hace años el espacio rural tenía una función productiva, hoy ha adquirido el valor de
espacio de uso, acoge segundas viviendas de residentes en la ciudad, industrias,
talleres, naves de almacenamiento, etc., que están al servicio de necesidades urbanas.
También acoge usos relacionados con el ocio, turismo rural o de naturaleza, ejemplo de
ello son las áreas protegidas.
El espacio rural es hoy multifuncional y polivalente debido a las nuevas demandas y
perspectivas de futuro que se ofrece al mundo rural en las sociedades desarrolladas. Es
por ello que el mundo rural acusa la presión del mundo moderno (vías de
comunicación…) y hace necesario adoptar prácticas agrarias que favorezcan la
preservación del entorno y la conservación de la naturaleza.
También se hace necesario diversificar la economía, propiciar nuevos usos y actividades
que generen empleos duraderos fuera del sector agrario y desarrollar programas
integrados de desarrollo rural sobre la base del potencial endógeno.
Las políticas europeas procuran mantener a la población en su ámbito, apoyar la
implantación de nuevas empresas y actividades, dispensar mayor asistencia las
sociedades locales, conservar el medio natural y el patrimonio cultural como una baza
para la generación de ingresos externos, como los que aporta el turismo.

intervalos de confianza

https://www.youtube.com/watch?v=Tx-wG1SyJG0

El turismo en España

EL TURISMO EN ESPAÑA.


EL SIGNIFICADO DEL TURISMO EN LA GEOGRAFÍA Y SOCIEDAD
ESPAÑOLAS.

 España es una de las principales potencias turísticas del mundo, tanto por el
número de visitantes que recibe como por los ingresos que reporta esta actividad.
La consolidación de España como destino turístico data de los años 1960, aunque
cuenta con unos antecedentes dignos de mención en los viajeros ilustrados y los
románticos que nos visitaron.
Desde el siglo XVIII, pero especialmente a lo largo del siglo XIX, son numerosos los
viajeros que recorren España, entre ellos naturalistas y escritores. Unos y otros quedaron
impresionados por la diversidad que ofrece la naturaleza de España, por el exotismo de
unos paisajes que le recuerdan a África, por la pervivencia de las herencias árabe y
oriental, por las ciudades y los monumentos, por los tipos y las costumbres populares,
por el bandolerismo, por las corridas de toros, etc.
La difusión de sus conocimientos y de sus experiencias en escritos y guías de viaje
contribuyó a forjar una imagen de España plagada de escenas tópicas, pero que ha
alimentado la curiosidad y el interés de los extranjeros por España y la percepción de
ésta como destino turístico singular. A la gestación definitiva de España como potencia
turística han contribuido causas externas e internas.
Entre las causas externas habría que citar la evolución de la sociedad europea tras la
Segunda Guerra Mundial. Concluida la reconstrucción posbélica, Europa alcanzó en
estado de bonanza económica y de bienestar social sustentado en un alto nivel de vida,
amplia cobertura social, reducción de la jornada laboral, vacaciones remuneradas, etc.
Pronto crecieron las demandas de ocio, entre las que ocupó un lugar preferente el
turismo, que ahora podía disfrutarse masivamente gracias a la generalización del
automóvil y a la popularización de los viajes en avión.
Como factores propios o internos de España hemos de destacar su situación
geográfica, su conocimiento y valoración por parte de las sociedades extranjeras y las
excelentes condiciones de su oferta turística: amplio litoral, climatología favorable  Departamento de Geografía e Historia
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variedad paisajística, rico patrimonio cultural, etc., y todo ello a buenos precios, como
correspondía a un país con cierto atraso respecto a los países de procedencia de los
turistas.
Evolución del turismo en España
 Los inicios del turismo moderno se sitúan en los años 50 del siglo XX. Puede
señalarse 1959 como año de despegue, coincidiendo con un significativo momento en la
planificación económica de España, que entendió el turismo como un importante factor
de desarrollo.
En 1960 el número de visitantes superó los 6 millones, abriéndose en este momento una
etapa de crecimiento continuo que duró hasta 1973. En este período se pusieron las
bases del modelo turístico español de masas, el cual requirió la construcción de
apartamentos y hoteles, y que dio lugar a la precipitada urbanización de los litorales,
muchas veces regida por la especulación y carente de planificación.
El ritmo expansivo quedó interrumpido en 1973, año de una recesión, motivada por el
incremento de los precios del petróleo, la crisis económica, el ocaso del franquismo y
los balbuceos de la transición democrática.
A partir de 1976 se inició una nueva fase de crecimiento sostenido, que duró hasta
1989, y cuya principal característica –junto al aumento de turistas extranjeros- fue la
incorporación de los españoles al turismo de playa.
Tras una nueva recesión a comienzos de los años 1990, se ha abierto una nueva fase en
la que se han superado los 70 millones de visitantes, cifra que incluye a los viajeros en
tránsito y a los turistas propiamente dichos, que ascienden a más de 45 millones.
Si comparamos el gráfico sobre la evolución de los turistas y de los ingresos aportados
desde 1960, distinguimos tres períodos:
a) Hasta comienzos de los años 70, aumenta más rápidamente el número de
turistas que de ingresos, lo que quiere decir que se trataba de un turismo con
bajo poder adquisitivo.
b) Desde los inicios de los 70 hasta mediados de los 80, turistas e ingresos crecen
paralelamente prueba del buen adquisitivo.  Departamento de Geografía e Historia
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c) Desde 1985, los ingresos crecen a un ritmo muy superior al de visitantes, lo que
evidencia el encarecimiento del turismo español desde nuestro ingreso en la
Unión Europea.
A pesar de ello, el turismo español aporta al país menos ingresos que otras potencias
turísticas de rango similar, como demuestra el hecho de que España, aunque ocupe el
segundo lugar mundial por número de turistas, se sitúa en cuarto lugar por la cantidad
de ingresos.
LAS PRINCIPALES ÁREAS TURÍSTICAS EN ESPAÑA Y SU TIPOLOGÍA.
El turismo en España se dirige a distintas áreas:
 Costa: Costa del Sol, Costa de Almería, Costa Cálida, Costa Blanca,….en el
Mediterráneo y también algunas del Atlántico, Costa de la Luz, Costa
Verde…nuestro país cuenta con excelentes playas y son las comunidades
autónomas del área mediterránea (Andalucía, Valencia, Cataluña y Baleares) las
que mayor oferta turística tienen. Canarias también concentra un 10%.
 Zonas de turismo cultural e histórico. Son ciudades con riqueza
monumental, algunas de ellas patrimonio de la humanidad: Granada, Córdoba,
Toledo, Segovia, Santiago de Compostela…ciudades de mediano tamaño.
España cuenta con muchas ciudades con esta distinción. También destacan
zonas como Castilla-León, comunidad de Madrid,..
 Estaciones de esquí en distintos sistemas montañosos, que cuentan con buenas
comunicaciones y servicios, ejemplo es Sierra Nevada, en Granada; Baqueira
Beret en los Pirineos catalanes,… hasta un total de 29 estaciones.
 Áreas de turismo rural que pretende aprovechar la vivienda rural con fines
turísticos y culturales. Pretende el desarrollo económico de las zonas en
cuestión y ofrece el acercamiento a la cultura popular, contacto con actividades
agropecuarias, deportes,…
Es importante destacar la visita a espacios naturales, España cuenta con una
diversidad paisajística muy grande con Parques Naturales de alto valor natural y
cultural representativo del patrimonio natural español. Ejemplos son el Parque
Nacional del Teide, Picos de Europa, etc…  Departamento de Geografía e Historia
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LOS CARACTERES DE LA OFERTA TURÍSTICA Y LOS TIPOS DE
TURISMO.

 El modelo turístico que se ha consolidado en España tiene como principales caracteres
la procedencia internacional de los visitantes, su condición de turismo de masas y la
demanda concreta de sol y playa.
Los países emisores de turistas a España son, principalmente los integrantes de la
Unión Europea. Destaca Alemania y Reino Unido, de donde procede casi la mitad de
los turistas que nos visitan anualmente, y les siguen Francia, Benelux, Italia y los países
escandinavos.
También es importante la corriente turística procedente de Estados Unidos y de Japón, y
comienzan a emerger algunos países del Este (Rusia, Polonia, República Checa).
En general se trata de un turismo cuyo calendario de vacaciones está condicionado por
la temporada de playa y por las fechas de las vacaciones escolares y laborales, que
coinciden con el verano, de ahí la acusadísima estacionalidad del turismo, que se
manifiesta en la saturación de los sectores de transporte y hostelería en los meses de
julio y agosto. Poco a poco, el turismo nacional se ha ido incorporando a este modelo,
de manera que muchas playas registran una concurrencia equilibrada entre extranjeros y
españoles.
Asimismo, va aumentando el turismo de jubilados, nacionales y extranjeros, que
alternan su estancia en la costa con su residencia habitual. Aprovechan su disponibilidad
de tiempo para adaptarse a las mejores ofertas y contribuyen a la ocupación hotelera en
temporada baja, tan beneficiosa para la actividad del sector y para la estabilidad del
empleo.
Estas circunstancias, unidas a la tendencia cada vez más manifiesta de repartir el tiempo
de vacaciones en distintos períodos (primavera, verano, Navidad) y elegir diferentes
modalidades de turismo, ha contribuido a fijar nuevos destinos turísticos y atenuar la
estacionalidad de la demanda, que, sin embargo, todavía sigue siendo muy acusada.
De acuerdo con los caracteres de esta demanda, España dispone de una extraordinaria
infraestructura turística, que es su principal apuesta frente a posibles competidores. Ésta  Departamento de Geografía e Historia
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se materializa en la existencia de más de 10.000 hoteles y hostales, que ofrecen más de
1.100.00 plazas otros establecimientos. Su distribución geográfica por comunidades
autónomas es desigual, existiendo una especial concentración en los espacios insulares
y litorales.
 El turismo en España tiene un significado extraordinario, siendo, a su vez, uno de
los principales factores de la terciarización experimentada por la economía y por la
sociedad española.
Su primer significado es de naturaleza económica, pues, hoy, el turismo supone,
aproximadamente, el 11% del PIB y genera unos ingresos brutos de 24.000 millones de
euros, lo que permite compensar el déficit de la balanza comercial. Su importancia
económica no se ciñe al momento presente, sino que el turismo ha estado muy ligado al
desarrollo económico de los años 1960, pues las aportaciones de divisas por parte de
turistas y emigrantes permitieron financiar las importaciones.
Las elevadas cifras de turistas y la concentración de la demanda en los litorales han
exigido la dotación de infraestructuras, que culminaron en la urbanización de amplios
espacios costeros, donde se han desarrollado multitud de ciudades y conurbaciones.
El desarrollo urbano y la actividad económica procedente del turismo han dotado a los
espacios turísticos de un extraordinario dinamismo, que los ha convertido en un lugar de
atracción demográfica y económica, razón por la cual se ha acentuado la contraposición
interior-litoral.
El fenómeno turístico, asimismo, ha contribuido a la redistribución de rentas y ha
desempeñado un papel muy importante en la evolución de la sociedad española. El
turismo fue elemento de intercambio cultural, de acercamiento a otros pueblos y
mentalidades, de conocimiento de otras sociedades y una ventana abierta al mundo
que favoreció nuestra incorporación a las sociedades occidentales; pero también ha
tenido grandes costes ambientales, que se manifiestan en la agresión a los litorales y a
los ecosistemas, en la falta de planificación y en la avidez especulativa de personas
empresas y municipios.
 El turismo español empieza a acusar los problemas derivados de un modelo
caduco, en el que van dejando huella los efectos de la masificación, de la
estacionalidad, de la concentración en el litoral, etc.  Departamento de Geografía e Historia
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Desde el punto de vista de la oferta, empieza hacer necesaria la renovación de las
instalaciones, la dotación de infraestructuras y de servicios adaptados a las nuevas
demandas, la puesta en práctica de políticas que lleven a la ordenación del sector,
además de otro conjunto de medidas encaminadas a mantener la relación calidad-precio
de los servicios prestados, procurando la independencia de los grandes tour operadores
extranjeros que controlan nuestro turismo y se lucran con él.
Se hace inevitable una apuesta por la calidad, que contrarreste la oferta de otros países
de nuestro entorno mediterráneo, algunos de los cuales (países de los norte de África,
antigua Yugoslavia, por ejemplo) nos han llegado a emerger como potencias turísticas
por razones ajenas al sector.
Asimismo, se impone ampliar la oferta turística, tanto en lo que se refiere a
actividades como espacios, para atenuar la concentración estival, captar nuevos turistas
y mercados, así como dotar a nuestro turismo de una dimensión cultural acorde con
nuestro rico patrimonio.
Entre la multitud de ofertas posibles, una buena opción es la del turismo rural y de
naturaleza, para la cual España cuenta con una red de espacios protegidos que es un
componente extraordinario de paisajes y de biodiversidad. Su utilización como recurso
turístico es compatible con la conservación de la naturaleza y fundamento del desarrollo
endógeno de las zonas más desfavorecidas del interior.
CONSECUENCIAS GEOGRÁFICAS DEL TURISMO EN ESPAÑA.

No es posible concebir una actividad como el turismo que no considere los objetivos
económicos, sin embargo se han olvidado los objetivos sociales y ecológicos.
Las infraestructuras de turismo impactan en el paisaje, ejemplo son las “colmenas de
apartamentos” de algunas ciudades costeras.
No siempre se ha respetado la ley de costas que obliga a dejar una distancia entre el mar
y la construcción que se va a realizar, ya que todas las playas son públicas.
 La costa española es muestra de un desarrollo turístico que sólo ha tenido en cuenta el
objetivo económico. Las consecuencias negativas están apareciendo y pueden hacer
peligrar los beneficios: la contaminación del mar puede incidir en un menor número
de visitantes.  Departamento de Geografía e Historia
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Se ha tratado de implantar soluciones como la implantación de la ecotasa que grave la
actividad turística. En España tenemos el ejemplo de Islas Baleares que consiste en
cobrar una cantidad a cada turista o empresa turística, para invertir ese dinero en la
conservación del medio ambiente .Los detractores piensan que la ecotasa puede reducir
el número de turistas y los que la apoyan afirman el efecto beneficioso porque
selecciona el tipo de clientes a la vez que asegura la explotación turística a largo plazo.
Algunas infraestructuras relacionadas con la montaña y la nieve crean impactos y
levantan polémicas, como los telesféricos, o los cañones de nieve artificial que
proliferan en numerosas estaciones de esquí.

contrastes de hipotesis para la proporcion 3

https://www.youtube.com/watch?v=sHoubymjPSw

La actividad Pesquera en España

España ha sido y es una de las grandes potencias pesqueras mundiales. Así lo
indican el tamaño de la flota (tonelaje y potencia), el volumen de capturas y el valor de
la pesca desembarcada.

En la actualidad, existen unos 18.000 buques pesqueros, que capturan cada año
13.000.000 toneladas de pescado y dan empleo a 74.798 tripulantes. En su dimensión
económica, la pesca aporta el 0,5% del PIB.

Estos datos son indicativos de la importancia de la pesca española, aunque si los
comparamos con los de hace un cuarto de siglo, se aprecia un declive de la actividad,
consecuencia del agotamiento de los caladeros nacionales, de la nueva situación
internacional del mar, del ingreso de España en la UE, etc., todo ello configura un
marco bien diferente al que existía en la época dorada de la pesca, que correspondió a
los año 1970.

España tiene un amplio perímetro costero cuyo litoral se parte entre mares
diferentes. En conjunto, no puede decirse que presente unas condiciones muy favorables
para la fauna marina y, por extensión, para la pesca. En correspondencia a la diversidad
marina, la naturaleza ofrece una variada fauna piscícola.

El Océano Atlántico, con las diferencias lógicas entre latitudes tan dispares como el
mar Cantábrico o el archipiélago canario, tiene unas aguas de salinidad moderada, unas
temperaturas entre los 10 y los 18 º C en agosto y entre los 11 y los 15 º C en enero en
las costas peninsulares, corrientes marinas que facilitan la distribución del plancton y
una oscilación del nivel de las aguas de hasta cuatro metros por efecto de las mareas.

Todo ello permite la existencia de una franja costera de varios hectómetros de anchura,
alternativamente sumergida y emergida, que facilita el marisqueo sobre la arena de la
playa. Asimismo, el litoral atlántico presenta en el noroeste peninsular una articulación
que alarga el perímetro costero y favorece la instalación de bateas y cultivos marinos.

El Mediterráneo es un mar de aguas calientes. Contiene menos fitoplancton que el
océano, no tiene mareas que faciliten el vaivén de las aguas sobre la playa y la salinidad
se eleva hasta el 38%. La comunicación con el Atlántico es escasa, por lo que el
Mediterráneo es especial y frágil a efectos ecológicos.

Las diferencias marinas y litorales justifican la diversidad de la fauna y su proverbial
riqueza, tanto en especies como en calidad; entre ellas, destaca la sardina, la merluza, el
atún, el mero, etc. Las diferencias entre uno y otro mar explican también la
especialización portuaria y el distinto significado de la pesca en cada una de las regiones
costeras.

En los últimos años nuestros mares han perdido importancia pesquera debido a la
sobreexplotación; los puertos se han convertido en muelles de descarga de especies  Departamento de Geografía e Historia
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capturadas en aguas lejanas, al tiempo que los litorales aspiran a recibir los beneficios
de la transformación industrial de la pesca y de la distribución comercial.


SIGNIFICADO DE LA PESCA EN ESPAÑA

La pesca en nuestras aguas tiene sus antecedentes en época prehistórica, ya que
alcanzó una dimensión comercial en época antigua, cuando numerosas factorías
preparaban conservas y salsas de pescado para su exportación a Roma.

En la Edad Media, la pesca continuó teniendo un marcado carácter de subsistencia. En
el Cantábrico, no obstante, los vascos capturaban ballenas y desde el siglo XIII los
barcos accedieron a Terranova, Islandia, Groenlandia, etc., descubriéndose poco
después las posibilidades que ofrecía el bacalao para su consume fresco o curado.
Siguiendo la tradición, continuó practicándose durante siglos la pesca de atunes en
almadraba, particularmente en la desembocadura del Guadalquivir.

A partir del siglo XIX la pesca adquirió una dimensión nueva por efecto de la
Revolución Industrial y de la aplicación del vapor a la navegación, lo cual favoreció el
comercio y las industrias de transformación pesquera.

En el siglo XX, los arrastreros impulsados por maquinaria a vapor se introdujeron en la
flota española por Huelva y Cádiz, y se aplicaron desde 1904 a la pesca de bacalao y,
unos años más tarde, de caballa. Su empleo incrementó notablemente las capturas en un
momento en que el ferrocarril, ya completamente extendido por la geografía española,
facilitaba el transporte del pescado y acercaba su consumo al interior. La industria textil
y la metalúrgica fabricaron aparejos y artes de pesca a gran escala, permitiendo a los
barcos el alejamiento de la costa y una pesca cada vez más eficaz.

Tras el paréntesis de la Primera Guerra Mundial, se emplearon en la pesca nuevos
arrastreros que, importados de Gran Bretaña y Francia, se incorporaron a nuestra flota.
Así, a partir de 1925, se inició la moderna pesca de bacalao en Terranova y, desde
Asturias, en Gran Sol. En 1930 faenaban ya 40000 barcos y las capturas rebasaban las
300000 toneladas.

La Guerra Civil paralizó la actividad pesquera en nuestro país y, tras ella, la Segunda
Guerra Mundial. Al finalizar ambas, la fauna piscícola había vuelta a incrementarse.
Este hecho, unido a la gradual incorporación de los motores de combustible líquido,
permitió el aumento de las capturas hasta niveles insospechados, que se mantuvieron
durante las décadas siguientes, coincidiendo con el desarrollo de nuevas técnicas, que
permitían la pesca de arrastre en fondos de hasta 6000 metros de profundidad

Con todo, las transformaciones más espectaculares en la pesca se produjeron, al igual
que en la agricultura, en las década de 1960. En 1961, en el contexto del I Plan de
Desarrollo Económico, se promulgó una ley que aspiraba a modernizar la flota
pesquera y a reestructurar la actividad, que tenía un excesivo componente artesanal y se
botaron los dos primeros buques congeladores de la flota española (Lemos y Andrade),
que fueron a faenar a Sudamérica y a Sudáfrica, a más de 6000 millas de sus puertos de
origen.  Departamento de Geografía e Historia
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A partir de este momento, subsistió la pesca de bajura, pero el grueso de las capturas
empezó a recaer en una moderna flota congeladora muy bien equipada para la pesca en
las aguas del Sahara, Angola, Mozambique y Atlántico noroccidental. Así, en los años
1970, España alcanza su record de capturas de pescado.

Pronto comenzaron a plantearse los problemas de una flota sobredimensionada, de unos
caladeros sobreexplotados y otros de difícil o imposible acceso por el nuevo Derecho
del Mar que comenzaba a surgir. En 1976, Estados Unidos declara aguas
jurisdiccionales las doscientas millas mar adentro. Las declaraciones de ampliación de
dominio se generalizaron, lo que significó, que en adelante, el 90% de los recursos
pesqueros mundiales quedaban comprendidos en los límites de las zonas privativas de
aprovechamiento. Para España las consecuencias fueron inmediatas y muy
perjudiciales, al quedar cortado el acceso a los caladeros tradicionales, situados en aguas
que, hasta entonces, habían gozado de la condición de internacionales y de libre
aprovechamiento pesquero.

El sector pesquero español ha podido sobrevivir a décadas de incertidumbres,
conflictos y problemas por lo arraigado de la pesca en las regiones litorales, la
importancia social y económica del recurso, etc.

1. La flota ha experimentado una enorme transformación y hoy se halla en la
vanguardia de las tecnologías en lo que se refiere a sistemas de navegación,
adelantos náuticos, etc. Algunos buques son auténticas factorías; coexiste, no
obstante, con una flota tradicional de bajura, cuya actividad resulta cada vez
más difícil por su falta de competitividad y por lo esquilmado de nuestros mares.

2. Los lugares de pesca han variado, tanto en naturaleza como en ubicación, pues
hoy se pesca en aguas de aprovechamiento económico pertenecientes a otros
países y a distancias considerables de los puertos de partida, hasta en los
océanos Índico y Pacífico.

3. El volumen de pesca desembarcada ha decrecido, con relación al de hace 25
años, a consecuencia de las limitaciones impuestas a la flota, la reducción de la
misma y las cláusulas contenidas en los convenios internacionales.

4. El desarrollo de la investigación en el sector ha permitido la explotación de
nuevas especies y pesquerías, la localización de bancos de pesca, nuevos
conocimientos de biología marina y la protección de especies, etc. Uno de los
aspectos a destacar es el desarrollo de la acuicultura, verdadera alternativa de
futuro que ya produce una cantidad importante de peces y moluscos.

Necesidades del sector pesquero actual:

 Es necesario proteger nuestros escasos recursos, evitar el consumo de
inmaduros, así como la pesca en zonas biológicamente sensibles
 fomentar el progreso tecnológico para capturar nuevas especies de valor
comercial y se trata de mantener el empleo industrial y la cooperación con
terceros países.
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España pertenece actualmente a la Europa comunitaria, por lo que participa de La
Política Pesquera Común que guarda gran afinidad con la PAC y contienen cuatro
puntos básicos:

1. Política de conservación de recursos: con este fin se establecen las Tarifas
Anuales de Capturas, base para la asignación de cuotas a los países miembros.

2. Política estructural: orientada a la mejora de las estructuras pesqueras, de la
industria transformadora y de los equipamientos portuarios, trata de ajustar la
flota a las disponibilidades de pesca.

3. Organización Común de Mercados (OCM): tiene una gran similitud con la
agraria y está encaminada a establecer y garantizar rentas equitativas a los
pescadores, y precios razonables a los consumidores.

4. Política de acceso a los caladeros exteriores: se realiza mediante acuerdos de
diversa naturaleza con terceros países para que los buques de los países
comunitarios puedan pescar en sus respectivos caladeros.

 Desde su incorporación, España promovió numerosas iniciativas y alcanzó importantes
logros, particularmente subvenciones que permitieron la construcción de un millar de
buques nuevos y la reconversión de más de dos mil, con una inversión cercana a los
1200 millones de euros. Con todo, el logro más importante fue el acortamiento del
período transitorio, que concluyó en el año 1996, lo cual facilitaba la plena integración
en la Europa Azul, el acceso a caladeros europeos antes prohibidos y la negociación con
otros países.


REGIONES PESQUERAS DE ESPAÑA Y PRINCIPALES CALADEROS.

Con estas perspectivas, las regiones pesqueras españolas han variado su significado
tradicional, incluso los puertos, entre los que hoy destacan: Bermeo (Vizcaya), Vigo,
Huelva, Algeciras (Cádiz), etc.

Del mismo modo, ha variado el significado económico y las repercusiones sociales de la
actividad pesquera, que gravita hoy sobre el Atlántico en detrimento del Mediterráneo.

1. Galicia conserva su primacía pesquera en España, pues aporta un tercio de las
capturas y casi la mitad del empleo pesquero. Ha seguido una evolución paralela
la del resto de España, con una reducción notable de la pesca desembarcada y
numerosos conflictos. Participa, junto con la flota cantábrica, de la pesca en
aguas adyacentes (sardina, merluza), en los caladeros comunitarios del
Atlántico (atún, pez espada) y en aguas muy alejadas (fletán, bacalao, atún),
pues dispone de una excelente flota.

2. En Andalucía, la pesca de bajura tiene más importancia social que económica.
La flota se aproxima a los 3000 barcos con un fuerte componente artesanal y un
marcado carácter de actividad a tiempo parcial. Se pesca en el litoral, en aguas
de Marruecos, de Portugal y en caladeros del Atlántico suroriental. En conjunto,
ha experimentado una trayectoria descendente por la disminución de las capturas  Departamento de Geografía e Historia
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en un mar sobreexplotado y por la dificultad de acceso a aguas ajenas. La
provincia con mayor importancia pesquera es Huelva, seguida de Algeciras.

3. El litoral mediterráneo, en el que la pesca de especies como la bacaladilla o el
salmonete ha sido muy considerable, se ha llegado a unos niveles mínimos por
el agotamiento de las pesquerías. La flota está obsoleta, la pesca es muy
tradicional y el Mediterráneo, un mar preocupante por el estado de conservación
de sus recursos.

4. La pesca canaria tuvo su edad de oro entre los años 1961 y 1980. su
significación pesquera radicó en la explotación del banco sahariano, muy
favorecido por la corriente de Canarias. El cambio de coyuntura en el mar le
privó de los caladeros tradicionales y convirtió sus puertos en base de
operaciones de las flotas del Atlántico suroriental.

En cuanto a los caladeros españoles presentan los siguientes problemas:
 Recursos hídricos en mal estado
 Recursos en fase de agotamiento por sobre pesca
 Excesivo equipo pesquero de la flota litoral
Para solucionarlo se han establecido normas que regulan las artes de pesca utilizadas,
los tipos de redes, las tallas mínimas de las especies y las normas de repoblación de las
mismas.
Los caladeros españoles tienen pocas posibilidades, es por esto que se hace necesario
buscar otros. Así se consolida una gran flota de altura y gran altura cuyas
operaciones se hacen en aguas libres, en los límites jurisdiccionales de los países
ribereños.
La ampliación de las zonas exclusivas de cada país hasta las 200 millas, que se hacen
efectivas en los países de la U.E. desde el 1 de enero de 1997, lo que supone la
reducción de la actividad pesquera española en una serie de áreas en las que pescaba
tradicionalmente, sobre todo en las costas del Sur y Oeste de Irlanda y en el golfo de
Vizcaya, desapareciendo las ¾ partes de la flota de arrastre que faenaban allí. Afectará
especialmente a las flotas gallega y vasca.
El nuevo régimen jurídico de aguas jurisdiccionales se convierte en definitivo con la
aprobación en 1982 por Naciones Unidas del Derecho del Mar , lo que provocó el tener
que negociar acuerdos y convenios con distintos países costeros para solucionar los
problemas de l flota española.
Se sugiere la figura de la empresa pesquera conjunta, que permite la pesca en los países
colaboradores y a España dar salida a una flota desmesurada en relación con los
recursos propios.
Los caladeros internacionales utilizados por los españoles han sido:
 Islandia: la especie que se pesca es el bacalao,
 El banco Atlántico nororiental (Noruega y Svalbard): bacalao, pota, calamar.
 El banco Atlántico noroccidental (Terranova, Groenlandia): bacalao, fletán
negro.
 Gran Sol, Atlántico Norte (frente a las costas de Bretaña y sur de Irlanda):
merluza, rape, jurel.
 Agua libres del Atlántico, aguas internacionales adyacentes a las costas de
Portugal, Azores y España: bonito, pez espada, marrajo.
 Mauritania y Senegal: merluza negra, atún…
 En el Índico: Mozambique y Schielles: crustáceos, merluza,…  Departamento de Geografía e Historia
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 Caladero argentino, Chile y Malvinas: merluza negra


IMPORTANCIA CRECIENTE DE LA ACUICULTURA EN ESPAÑA.

La alternativa para solucionar el déficit de productos pesqueros y superar la crisis del
sector hace que se desarrolle la acuicultura de forma más tecnificada a como se venía
haciendo desde hace ya algunos años.

El estado actual de la acuicultura es muy esperanzador, estando más desarrollada la
acuicultura de aguas marinas, que las de aguas dulces, aunque técnicamente presenta un
avance más destacado que la primera.
La acuicultura marina está orientada a la producción de moluscos. El mejillón presenta
un porcentaje muy importante de la producción total y está concentrada en Galicia.
También alcanza cierta importancia en la costa mediterránea.
Otras especies significativas la ostra plana, ostrión, almeja fina y almeja del
Pacífico, concentradas en la región cantábrica y gallega. Cultivar la ostra supone
dificultades por la falta de suministro de semillas procedentes de Francia, aunque su
actividad es la más rentable.
Destacan las producciones de rodaballo, lubina, dorada, salmón y trucha. El
rodaballo ha tenido gran auge en los últimos años aprovechando las adecuadas
temperaturas de las costas gallegas, entre 12º y 19º C. El 70% de la producción de
rodaballo se produce en piscifactorías (gran parte de ellas ubicadas en La Coruña).
Al igual que en el caso de la acuicultura de agua dulce, las empresas dedicadas a la
acuicultura de aguas marinas también inciden indirectamente en empresas
complementarias , dedicadas a la fabricación de piensos compuestos e, incluso, en las
instalaciones dedicadas a la depuración. La producción acuícola tiene importante
repercusión sobre las fábricas de conservas, de moluscos y de pescado, que se concentra
básicamente en la región gallega.
Parece claro que el desarrollo de la acuicultura aportará en el futuro una alternativa
importante al dilema entre el crecimiento de la demanda de productos pesqueros y el
agotamiento de los recursos, que habitualmente se extraían de los caladeros interiores y
exteriores.

contrastes de hipotesis para la media 3

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contrastes de hipotesis para la media 2

La industria en España

LA INDUSTRIA EN ESPAÑA

EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN Y SUS HITOS MÁS RECIENTES
La industrialización se enmarca en el contexto general de la denominada Revolución
Industrial. Con relación a los países europeos más avanzados, la industrialización española fue
un proceso discontinuo, marchó con retraso y estuvo muy polarizada en torno a los núcleos
iniciales.
Los antecedentes de la industrialización.
Desde finales del siglo XVIII, ilustrados y reformistas alzaron su voz a favor del
desarrollo y de la industrialización del país. España reunía unas condiciones favorables para la
implantación de la actividad industrial moderna, pues contaba con una producción artesanal
diversa y rica, con las Reales Fábricas, con recursos minerales suficientes para el
abastecimiento en cantidad y calidad de la industria nacional, con materias primas minerales y
de origen orgánico, etc. Como factores negativos para la instauración de los nuevos sistemas
industriales acusaba los problemas de la insuficiencia energética (carbón), la escasez de
recursos tecnológicos y humanos, una excesiva mentalidad rural, la ausencia de mercado
interior, etc.
Con todo, y pese a que la nación vivió avatares tan perjudiciales para la naciente industria
como la Guerra de la Independencia, la emancipación de las colonias americanas o las guerras
carlistas, en la primera mitad del siglo XIX tuvieron lugar algunos hechos importantes para la
industrialización, como la construcción de los altos hornos en 1832 en Marbella, Málaga,
Barcelona, fábricas textiles de Cataluña.
Los inicios del despegue industrial.
En la segunda mitad del siglo XIX se consolidó en Europa la Revolución Industrial. En España, la
industrialización avanzó hasta alcanzar cotas de importancia, pero evidenció un notable
retraso con relación a los países europeos y una gran dependencia tecnológica y financiera de
los mismos.
Junto a la industria siderúrgica y textil, quizá el logro más importante fuese el tendido de una
amplia red ferroviaria que en 1865 alcanzaba ya los 4663 Kilómetros, aunque en su mayor
parte eran ferrocarriles construidos por empresas y capital extranjero e, incluso, con material
importado, pues nuestra industria tenía una capacidad de producción muy limitada.
La red de ferrocarriles estuvo al servicio de la explotación minera de nuestro subsuelo,
también protagonizada por empresas de nacionalidad británica, francesa, belga, etc., que
gozaron de las facilidades de acceso a la explotación minera que les confirió la Ley de Bases de
la Minería, promulgada en 1868. Como quiera que esta ley permitía las concesiones mineras a
perpetuidad-y, además, coincidió en el tiempo con la legislación desamortizadora-, por
analogía esta ley se ha calificado como de desamortización del subsuelo.  Departamento de Geografía e Historia

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Ni que decir tiene que las facilidades comentadas permitieron una explotación intensísima de
nuestras minas en beneficio de la industria europea. España, que era el paraíso de los
minerales metálicos, se convirtió en país exportador de materias primas minerales, quedando
a merced de intereses ajenos y sin capacidad para aprovechar su riqueza mineral en beneficio
propio.
España era el primer país productor de hierro, que se exportaba en su mayor parte a Gran
Bretaña desde el puerto de Bilbao. Los barcos que lo transportaban volvían vacíos, pero
pronto aprovecharon el flete de retorno para trasladar hasta el puerto de origen el carbón que
precisaba la industria siderúrgica vizcaína. Esta facilidad para el abastecimiento de energía y la
proximidad de los yacimientos de hierro hicieron florecer la industria siderúrgica vasca en
detrimento de los núcleos siderúrgicos de otros lugares como el Bierzo (León), Málaga o
Asturias, que en adelante no pudieron hacer frente a la competencia bilbaína.
La industrialización española avanzó bajo el signo del proteccionismo y a un ritmo lento y
plagado de discontinuidades. A ello contribuyó el acusado fondo rural del país, el impacto de la
desamortización civil, la ausencia de una burguesía emprendedora, la debilidad del mercado
interior, etc., así como la incapacidad tecnológica y la situación de España como país periférico
respecto a la Europa industrial a la que se exportaban materias primas y de la que se
importaba capital de bienes de equipo.
La producción industrial española estuvo muy orientada hacia los bienes de consumo y
sustentada, en gran mediad, en las industrias siderúrgica, metalúrgica y textil.
El mapa industrial comenzó a adquirir unos trazados nítidos en los que ya se advertía la
polarización en torno a Vizcaya, Barcelona y Madrid, y en otros puntos del interior peninsular
que desarrollaban una industria de base agraria.
El crecimiento industrial hasta la Guerra Civil.
Durante el primer tercio del siglo XX, la industria española se afianzó notablemente
gracias a la protección arancelaria y se consolidaron sectores industriales como el metalúrgico,
el textil o el químico, impulsados por el crecimiento de la demanda y la consolidación del
mercado interior.
El proceso de industrialización conoció los efectos positivos de la repatriación de capitales tras
la pérdida de las colonias, de una mentalidad más emprendedora y de los beneficios
comerciales derivados de la Primera Guerra Mundial.
A pesar de que continuó la explotación minera por parte de las empresas europeas, la Primera
Guerra Mundial permitió el incremento de las exportaciones agrarias industriales a los países
contendientes, lo que repercutió en una capitalización muy provechosa para nuestra industria;
la productividad industrial mejoró y se dio un considerable impulso a la construcción de obras
públicas durante la dictadura de Primo de Rivera, particularmente de carreteras, que resultó
fundamental para la conexión de los mercados interiores.
En este periodo, las empresas extranjeras abandonaron la explotación de las agotadas minas
españolas, y pese a los indudables progresos, la industria española seguía acusando el retraso  Departamento de Geografía e Historia

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y la dependencia de Europa. El mapa industrial se consolidó sobre el germen de los focos
anteriores, de modo que empezaron a manifestarse los desequilibrios territoriales que
alcanzarían su plenitud en las décadas posteriores.
La reconstrucción industrial de la posguerra.
La Guerra Civil truncó la fase expansiva de la industria española. A su término hubo
que afrontar la reconstrucción, la recuperación económica y la puesta en práctica de una
política industrial que viniera a resolver las graves carencias del momento, lo cual se abordó en
un contexto de autarquía, es decir, de autosuficiencia económica.
En 1941 se creó el Instituto Nacional de Industria (INI), con una fuerte participación de capital
estatal en los sectores básicos de la industria (siderurgia, naval, petroquímica).
A partir de 1950 la situación fue cambiando y se logró una cierta recuperación en los niveles de
renta, mejoró la situación en la posguerra y la economía española encontró cierto alivio a
partir de las negociaciones con Estados Unidos y del ingreso en la ONU. Se puso fin al
aislamiento y España se integró gradualmente en la economía internacional, al tiempo que la
falta de capital fue suplida por las inversiones extranjeras que comenzaron a llegar.
La nueva estructura industrial se caracterizó por la dualidad, es decir, por la existencia de un
sector dominado por la gran empresa de capital público (Hunosa, Ensidesa, y demás empresas
pertenecientes al INI) y orientado a bienes de equipo, y otro sector integrado por la pequeña y
mediana empresa de capital privado, dedicado a las industrias de transformación y de bienes
de consumo.
Desde un punto de vista espacial, la política industrial favoreció la consolidación de algunas
regiones industriales en detrimento de otras; así, se polarizó claramente hacia Cataluña, País
Vasco y Madrid (41,5% del empleo) en perjuicio de otras que se configuraban como áreas
subdesarrolladas, las cuales comenzaban a padecer los efectos negativos de los desequilibrios
y del éxodo rural.
Pero el modelo industrial acusaba graves deficiencias y se mostraba incapaz de resolver las
carencias, de ahí que a partir de 1959 se abordase el desarrollo industrial y económico
siguiendo las directrices del denominado Plan de Estabilización.
El impulso industrializador de los años 60.
El período entre 1959 y 1975 supuso un crecimiento económico sin precedentes, al
que contribuyeron una serie de factores favorables, como la expansión generalizada de la
economía capitalista, la llegada de capital extranjero, la instalación de grandes empresas
multinacionales, etc. Al mismo tiempo, España recibía las divisas que aportaban turistas y
emigrantes, con las que hizo frente a la compra de petróleo, a la importación de bienes
industriales y a la nivelación de la balanza de pagos.
El estado puso en funcionamiento los planes de desarrollo y una política regional basada en
los polos de desarrollo y promoción, entre los que destacaron los de Huelva, Córdoba,
Granada, Burgos.  Departamento de Geografía e Historia

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A pesar de que los planes de desarrollo no dieron los resultados previstos, se consiguieron
objetivos muy importantes, el más notorio de los cuales, sin duda, fue que el PIB alcanzó un
índice de crecimiento anual en torno al 7%.
La industria española mejoró notablemente y alcanzó un alto grado de diversificación en su
producción de bienes de equipo, de uso y de consumo, aunque siguió acusando los efectos
negativos de la gran dependencia tecnológica, de las importaciones y de una inadecuada
estructura empresarial.
El desarrollo industrial de los años 1960 se localizó en las regiones que tenían mayor tradición
industrial y en sus áreas adyacentes, lo cual agravó los desequilibrios regionales. Se generó una
dicotomía entre los tres espacios más industrializados (Cataluña, País Vasco y Madrid), que
concentraron casi las tres cuartas partes de las inversiones multinacionales y del empleo recién
creado, y, por otra parte, la Meseta, Galicia, Extremadura y Andalucía, que acusaron una
pérdida de significación industrial.
El modelo industrial de la década de 1960 hizo que aumentaran las diferencias entre regiones
ricas y pobres, lo que incidió en los procesos demográficos de emigración y de éxodo rural que
vivió la población española y que vinieron a incrementar aún más los propios desequilibrios.
Al final del período, la industria española experimento una profunda crisis, al ser tributaria en
exceso de sus deficiencias estructurales y de la dependencia energética. El encarecimiento de
la energía, causado por la gran subida de los precios del petróleo en 1973, incrementó los
costes de producción.
Crisis y reestructuración de la industria española.
La crisis de la industria que afectó al mundo occidental a partir de 1973 también afectó
a España, donde se presentó con cierto retraso. Las causas de dicha crisis en lo que a España
se refiere, pueden catalogarse de externas, es decir, ajenas a la industria, e internas, o
relacionadas con las características de la misma.
Respecto a las causas externas, la primera y principal fue el encarecimiento de los precios del
petróleo, cuyas consecuencias fueron gravísimas para España, debido a su dependencia
energética y al incremento experimentado por el consumo de petróleo. Igualmente,
contribuyeron otros factores, como la mundialización de la economía, el incremento de la
competitividad, la emergencia de nuevos países industriales y el agotamiento del modelo
industrial y del ciclo tecnológico, que dio paso a una nueva fase (la tercera revolución
industrial), caracterizada por las nuevas tecnologías y por los nuevos sectores industriales
derivados de ella (informática, electrónica, nuevos sistemas de producción, etc.).
Entre las causas internas cabe destacar la fragilidad resultante de la dependencia energética y
tecnológica, y de las dimensiones inadecuadas de las plantas industriales, el endeudamiento,
los desequilibrios entre sus sectores productivos y espaciales, etc. A todo ello hay que añadir el
delicado momento en que se hizo patente la crisis: el ocaso del franquismo y el complicado
camino que comenzaban a recorrer la sociedad española hacia la transición democrática. La
crisis se agravó ante el retraimiento de las inversiones industriales, a la espera de la evolución
política, la caída de la productividad y la tardanza en adoptar soluciones.  Departamento de Geografía e Historia

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La respuesta a la crisis no podía ser otra que la reestructuración de la industria. Con este fin se
adoptaron en 1984 disposiciones en una doble dirección: reconversión de los sectores
industriales más afectados por la crisis y reindustrialización, es decir, recomposición del tejido
industrial en las zonas donde éste había resultado especialmente dañado.
La reconversión industrial se llevó a cabo sobre los sectores maduros de la industria:
siderurgia, construcción naval, industria textil, etc. Con ella se pretendía racionalizar la
producción industrial adaptando la oferta a la demanda, sanear las finanzas adecuar el
tamaño, modernizar la industria, adoptar nuevos sistemas de gestión, etc. En buena medida, la
reconversión afectó a las grandes empresas creadas en la etapa desarrollista, cuyo tamaño no
era el apropiado para nuestras necesidades y posibilidades de exportación.
Una segunda dimensión de la reconversión fue la apuesta por los sectores más dinámicos, por
lo que se puso énfasis en las industrias de automoción, en las químicas y en las
agroalimentarias, con capacidad para activar otros sectores económicos, y en las actividades
de alta tecnología, de gran importancia para el futuro.
Los procesos de reconversión industrial resultaron eficaces, aunque no en la medida que se
pretendió en un primer momento, pues al llevarlos a la práctica desaparecieron muchos
puestos de trabajo a consecuencia de las reducciones de plantilla que exigían los planes de
viabilidad.
Paralelamente se procedió al desarrollo de los programas de reindustrialización, para lo que
se crearon las Zonas de Urgente Reindustrialización (ZUR). Los nuevos planes pretendían
recomponer el tejido industrial sobre las bases de la modernización tecnológica y de la
implantación de nuevas actividades de futuro. En conjunto, puede decirse que no dieron todos
los resultados esperados, pues concentraron la inversión y agravaron los desequilibrios,
fosilizando el modelo surgido en el siglo XIX, que fue consolidado en el periodo franquista.
A partir de 1991 asistimos a una nueva reconversión industrial, impuesta por Europa, y desde
mediados de la década de 1990 se asiste a una recuperación económica bien perceptible en
todos los sectores.
 Tras el ingreso de España en la Unión Europea, la política industrial española sigue las
directrices que emanan de la Unión, y las integra en sus propias iniciativas y en las que
presentan las comunidades autónomas. Sus objetivos generales están encaminados a resolver
los problemas estructurales que presentan las industrias en un mundo en continua mutación y
a atenuar o corregir los desequilibrios regionales.
La política comunitaria incorpora un conjunto de medidas y de actuaciones que se recogen en
el V Programa Marco de la Unión Europea (1998-2002) y entre cuyas líneas de actuación
destacan el fomento de la investigación, promoviendo los programas de I+D (investigación y
desarrollo), las inversiones en formación de mano de obra y métodos de gestión, etc.
Asimismo, se pretende el fomento de la cooperación internacional para el desarrollo de
proyectos e iniciativas transnacionales, la innovación y la ayuda a pequeñas y medianas
empresas, el surgimiento de centros comunes de investigación, transferencias tecnológicas,
etc. Todo ello, en un contexto económico en el que se aspira a la libre competencia como  Departamento de Geografía e Historia

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característica de mantenimiento del sistema.
A partir de la integración europea se intensificaron las reconversiones para adaptarse a las
exigencias comunitarias y comenzaron a percibirse en la industria algunos efectos de la
convergencia, tales como el desarme arancelario y la llegada de subvenciones y ayudas para
incentivar los sectores o espacios en crisis y las zonas desfavorecidas. La nueva situación ha
precisado del desarrollo de programas de ayuda a las Pymes para mejorar la competitividad y
ha dado paso a un amplio programa de privatizaciones de empresas estatales.
FACTORES DE LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL
Los factores que condicionan la actividad industrial en nuestro país son las materias primas y
las fuentes de energía.
 Las materias primas

La industria es el proceso de transformación de las materias en productos aptos para el
consumo o para ser utilizados en nuevos procesos industriales. El punto de partida del hecho
industrial es la materia prima que será transformada aplicándole energía en función de la
tecnología disponible y las instalaciones construidas para tal efecto.
Las materias primas, recursos naturales usados en la transformación, son de naturaleza
variada. Éstas junto con las fuente de energía han sido factor clave de localización industrial,
sin embargo, estas factores han variado con respecto al pasado, dependiendo en mayor
medida de otros factores como los económicos, políticos, ecológicos, etc.
Las materias primas se clasifican:1) de origen mineral. Se encuentran en la superficie terrestre.
Se concentran en yacimientos y su extracción se realiza canteras o minas. Encontramos cuatro
grandes grupos:
 Minerales energéticos: se tratan como fuente de energía (eje: carbón, uranio).
 Minerales metálicos: se destinan a industrias metalúrgicas, químicas y de
transformación. (eje: hierro, cobre, oro, plata, cinc,….). Los yacimientos se encuentran
en el zócalo paleozoico y los rebordes alpinos
 Minerales no metálicos: se usan en la construcción y la industria química. España
puede exportar al tener una producción variada, aunque su precio es menor que los
minerales metálicos. (eje: cuarzo, arcilla, caolín, baritina….)
 Rocas industriales: se explotan en canteras (areniscas, mármol, granito, pizarra).
Ofrece dispersión geográfica que coincide con el mapa litológico. Se destinan a la
construcción y su extracción pueden suponen gran impacto ambiental.
Por otra parte tenemos 2) las de origen orgánico. Entre ellas encontramos:
 Materias primas de origen animal o vegetal: lana, leche, lino, girasol,….algunas de
ellas han tenido mucha importancia en la industrialización contemporánea.
 Materias primas de origen forestal: abastecen la demanda de gran cantidad de
madera, de la que carece España.
Estas producciones agrarias siempre se han consumido directamente, pero posteriormente se
consolida la separación entre zonas de producción y las de consumo por el desarrollo de la
sociedad urbana.  Departamento de Geografía e Historia

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 Las fuentes de energía
La energía es la fuerza que se transforma en trabajo mecánico. Las materias minerales que se
convierten en energía son las fuentes de energía que se clasifican en :renovables, su uso no
compromete su existencia, no renovables,, su uso conlleva su desaparición. Según su
potencialidad, las clasificamos en primarias, las que contienen energía que no puede usarse
directamente, sino que es desprendida cuando se transforma (carbón, petróleo, gas, uranio,…)
y secundarias que se manifiesta en forma de luz, calor, electricidad,…y procede de la
transformación de la primaria.
El carbón fue básico en la Revolución Industrial. Es abundante en la naturaleza encontrándose
en las cuencas sedimentarias de la Era Primaria. En España se localiza en N. y S. de la
cordillera Cantábrica (Asturias, León, Palencia); SO de la Meseta (Peñarroya-Pueblonuevo) y
Sistema Ibérico (Teruel).
Durante el siglo XIX su extracción y consumo aumentó ayudado por el proteccionismo que le
defendía de competencia de otros carbones. En el s. XX como es insuficiente, se recurre al
petróleo. En 1973 se reactiva el carbón por la crisis del petróleo.
El petróleo es la primera fuente de energía, muy utilizado en automóviles, calefacción,
producción de electricidad. Cada vez se adquiere más en el sistema energético español, se
intensifica su búsqueda pero fue infructuoso porque las condiciones geológicas de España no
propicia su formación. Hay algo en Burgos y Tarragona, pero muy poco.
El uranio es el mineral energético más abundante en España. Se encuentra en las penillanuras
occidentales de la meseta, Badajoz, Salamanca,.. se utiliza para energía térmica pero necesita
un enriquecimiento previo y España no dispone de tecnología adecuada, por lo que hay que
hacerlo en EE.UU. o Francia, por lo que somos dependientes. Desde 1984 el gobierno decide
no hacer más centrales nucleares por motivos de seguridad y el tema de los residuos.
El gas natural es una energía limpia y barata. España inicia el consumo de gas en 1969.
Nuestro país produce poco gas (Vizcaya, marismas de Huelva) por lo que tiene que importarlo
de Argelia, Libia y E. de Europa a través de una red de gasoductos para distribuirlo.
La energía hidráulica es una energía renovable pues su aportación depende de las
precipitaciones anuales. Se obtiene por el agua embalsada en los pantanos. El agua de cada
cuenca depende del clima, por lo que el máximo potencial energético está en el Norte y el
mínimo en el Sur y Este.
Entre las demás fuentes de energía destacamos la eólica aprovecha la fuerza del viento. Los
aerogeneradores se encuentran por la geografía española. Se usa para electricidad o energía
mecánica. La solar se aplica a la producción de caloro electricidad. Energía por biomasa
obtenida por la combustión de residuos agrarios, forestales o industriales. La geotérmica ,
energía calorífica que se desprende de las aguas termales subterráneas, se utiliza para
calefacción. La energía maremotriz, utiliza la fuerza de las mareas.. Son todas fuentes de
energía limpias, inagotables, aunque aún es reducida su producción y algunas están en
experimentación.
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PRINCIPALES SECTORES INDUSTRIALES EN LA ACTUALIDAD

 Las actividades industriales se agrupan en torno a sectores que se identifican por el
destino final de los bienes producidos o de acuerdo con la naturaleza u origen de las materias
primas utilizadas.
Según el primer criterio, distinguimos entre industrias de base, de bienes de equipo y de
bienes de uso y consumo.
Las industrias de base ocupan el primer eslabón en la cadena industrial, pues transforman las
materias primas en productos semielaborados que, a su vez, son empleados como materia
prima por otras industrias. Un buen ejemplo serían las industrias siderúrgica y petroquímica.
Las industrias de bienes de equipo producen bienes de equipo producen bienes, máquinas o
herramientas, que son utilizadas por otras industrias en sus proceso fabriles. Las industrias de
bienes de uso y consumo transforman materias con distinto grado de elaboración o productos
diversos en bienes que son usados o consumidos directamente por la población.
Asimismo, los sectores industriales pueden establecerse considerando sus características
generales; de este modo, distinguimos entre los sectores industriales tradicionales, los
sectores dinámicos y los sectores de vanguardia.
a) Entre los sectores tradicionales de la industria española incluimos aquellos que tuvieron una
importancia capital en todo el proceso de industrialización contemporánea y que se relaciona
con los metales.
La metalurgia básica, tanto por ser la base de actividades industriales como por su dimensión
económica, generación de empleo, conexión de otros sectores económicos, como la minería,
etc., constituye uno de los principales sectores de la industria española
La industria metalúrgica más destacada del hierro, es decir, la siderurgia, en sus dos
modalidades: la siderurgia integral, que obtiene acero en los altos hornos a partir del mineral
de hierro, y la no integral, que lo obtiene en hornos eléctricos a partir de la refundición de la
chatarra
La industria siderúrgica se consolidó en el País Vasco, para luego extenderse al Mediterráneo
(Altos Hornos del Mediterráneo) y a Asturias (Ensidesa). Tuvo un gran impulso en las
actuaciones llevadas a cabo por el Instituto Nacional de Industria, que construyó grandes
acerías, explotadas por empresas públicas. Su sobredimensionamiento con relación a las
necesidades españoles fue una de las causas que originaron su crisis, razón por la cual fue
necesaria una fuerte reconversión que tuvo importantes repercusiones sociales. La siderurgia
no integral, en cambio, responde a una estructura empresarial de menor tamaño y que su
ámbito de implantación se extiende también a Navarra, Asturias y Cataluña.
Muy relacionada con la industria siderúrgica está la de transformados metálicos, que fabrica
una gama de productos que abarca desde la ferretería hasta la maquinaria; va asociada a la
pequeña y mediana empresa y tiene una mayor dispersión espacial, aunque se localiza  Departamento de Geografía e Historia

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preferentemente en los tres hogares clásicos de la industria española: País Vasco, Cataluña y
Madrid.
Mucho más reciente en la cronología industrial es la fabricación de electrodomésticos, que,
por la naturaleza de los componentes que utiliza, tienen una clara filiación con las industrias
metalúrgicas. Ha alcanzado una significación extraordinaria por su condición de abastecedora
de bienes de uso a los hogares modernos. Su expansión fue paralela a las transformaciones
experimentadas por la sociedad en los años 60, a la adopción de nuevas fuentes de energía
para uso doméstico (gas butano, gas propano, gas natural) y a la generalización de la industria
del frío. En principio, fue una industria muy atomizada en empresas de tamaño medio, aunque
después sería reestructurada mediante procesos de concentración industrial.
La construcción naval es otro de los sectores más importantes de nuestra industria
tradicional. Es heredera de la vieja carpintería de rivera y, aunque los buques siguen
construyéndose en las instalaciones denominadas astilleros, el material utilizado en la
construcción es el acero, que ha permitido el aumento de tonelaje. Por iniciativa del INI se
construyeron grandes astilleros en enclaves significativos del litoral (Ferrol, Cádiz). Su
estructura empresarial era la de grandes empresas públicas (Astano, Empresa Nacional Bazán)
especializadas en la construcción de buques petroleros y graneros, y con los cuales España
ocupó un lugar de privilegio en la lista de países constructores. Además de los grandes
astilleros, existen empresas de menor tamaño dedicadas a la construcción de barcos de pesca
o de recreo.
La crisis del petróleo afectó a la industria de construcción naval; por un lado, se evidenciaron
las deficiencias estructurales de nuestros astilleros, por otro, el encarecimiento del crudo
obligó a transportarlo en barcos de tonelaje medio. A partir de 1990 descendió la construcción
de barcos y el sector concluyó una dura reconversión industrial, que generó desempleo y
cuyos efectos sociales trataron de paliarse con incentivos y concesión de zonas de urgente
reindustrialización (bahía de Cádiz).
Los sectores de la industria textil, del cuero y del calzado son, igualmente muy importantes en
el tejido industrial español. La industria textil catalana constituyó uno de los pilares de la
industrialización, aunque con el correr de los tiempos experimentó cambios profundos, unos
relacionados con la sustitución de las fibras orgánicas (lana, lino, algodón) por fibras de origen
químico, y otros relacionados con la reestructuración de las empresas, que han aumentado de
tamaño al concentrarse multitud de pequeñas fábricas en unidades de producción más
competitivas.
La industria de la confección es una rama derivada de la industria textil que ha surgido a
medida que la población demanda confecciones en lugar de tejidos. Está formada por un
enjambre de pequeñas industrias que, al igual que la industria del calzado, se encuentra muy
dispersa, aunque se extiende, sobre todo por las regiones mediterráneas.
b) Otros sectores industriales, como los de automoción, químico y agroalimentario, presentan un
mayor dinamismo, que procede de su condición de abastecedores de bienes y productos
absolutamente imprescindibles en el funcionamiento de la propia sociedad industrial. Por lo
general, son actividades con un alto componente tecnológico, tributarias de grandes
inversiones y capital multinacional, y de grandes instalaciones fabriles.  Departamento de Geografía e Historia

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El sector del automóvil se desarrolló en España en la década de 1960, siendo, a su vez, uno de
los impulsores del crecimiento económico. Prosperó bajo la protección estatal y al amparo de
las inversiones realizadas por grandes marcas multinacionales y por el INI. Constituye un sector
de gran influencia en la economía, por sus efectos inductores y por su capacidad de activar las
numerosas empresas de las que recibe componentes.
España cuenta con importantes plantas de fabricación de automóviles distribuida por toda la
geografía nacional (Madrid, Barcelona, etc) y es uno de los sectores exportadores de nuestra
economía. La industria automovilística sufrió los efectos de la reconversión, que estuvo muy
centrada en el saneamiento técnico y financiero, el cual fue posible con el concurso de
inversiones extranjeras y estatales.
El sector químico se articula en torno a la industria petroquímica y a la industria química de
transformación. La primera constituye la química de base, que se lleva a cabo en grandes
complejos industriales, por lo general asociados a las refinerías de petróleo (Huelva, Algeciras,
Cartagena, etc.) Es tributaria de grandes capitales, por lo común extranjeros.
La industria química de transformación obtiene productos diversos, como pinturas,
fertilizantes, etc., que se elaboran en establecimientos fabriles de mucho menor tamaño.
Estos tienen un alto grado de dispersión espacial, aunque su localización preferente coincida
con las regiones más industrializadas del país: País Vasco, litoral catalán y en el área
metropolitana de Madrid.
El sector agroalimentario ha irrumpido con fuerza en las sociedades modernas. Consiste en un
proceso de transformación de los productos agrarios impuesto por la disociación entre zonas
productoras y consumidoras. Es un sector que se caracteriza por la diversidad en cuanto a la
naturaleza de los productos, los procesos de transformación, la estructura empresarial, la
distribución geográfica de las fábricas, etc. En general, predominan las fabricas pequeñas y
medianas que coinciden en su mayoría con las áreas de regadío, aunque también se han
establecido grandes empresas multinacionales, cuya presencia podría ser muy importante en
ramas como la de los derivados lácteos, la del aceite, la del azúcar, etc.
c) A la vanguardia de la industria y con una clara proyección de futuro se hallan los sectores de
tecnología punta, que aportan descubrimientos, nuevos materiales, sistemas y medios para la
mejora de la producción industrial. A partir de estos elementos, se habla de una nueva
revolución industrial. Su importancia radica en la inusitada importancia que ha alcanzado la
tecnología en el mundo contemporáneo, donde el valor de los bienes industriales no radica
tanto en el de sus componentes materiales como en el de sus componentes tecnológicos.
Se trata de un sector que integra las distintas ramas de la electrónica y su desarrollo ha sido
impulsado por la Administración, pues es completamente imprescindible para en los restantes
sectores industriales.
La actual crisis económica y los recortes impuestos por el gobierno han dado al traste con
industrias necesarias para cualquier país avanzado al gar la financiación a sectores de
investigación imprescindibles para desarrollar industrias puntas.
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DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LA INDUSTRIA EN ESPAÑA.
La industria española se articula hoy, en su dimensión espacial, en torno a los centros
industriales, que constituyen el soporte de las regiones de mayor y más temprana
industrialización, a los enclave en el espacio rural y a los ejes industriales, que enlazan las
áreas industriales aprovechando las ventajas de una situación privilegiada.
El nuevo mapa industrial de España es reflejo de la trayectoria seguida en las diferentes
épocas y en los recientes procesos de ocupación del espacio. En él se advierten, entre otras
cosas, las siguientes características:
1) Consolidación de Madrid y Barcelona como centros neurálgicos de la industria
Española. Sus respectivas áreas metropolitanas han consolidado una potente y
diversificada industria que en los últimos años ha experimentado dos tendencias de
signo contrario: por una parte, la crisis y la reconversión de importantes sectores
industriales y, por otra, la revitalización de sus tejidos industriales a partir de la
instalación de establecimientos dinámicos y de sectores de alta tecnología.
2) Declive de los espacios tradicionales de la industria española, particularmente los
situados en la cornisa cantábrica, que se hallan en proceso de mutación y retroceso, a
consecuencia de la crisis que afectó a los sectores maduros de su industria (metalurgia,
petroquímica, naval), de gran implantación en este espacio geográfico y cuya caída ha
tenido repercusiones muy negativas en las pequeñas y medianas empresas
relacionadas con ellos. El declive ha afectado a Asturias, a Cantabria y, con especial
intensidad, al País Vasco, que poco a poco empieza a recuperar las tasas de
crecimiento industrial que había perdido. Asimismo, esta situación ha influido en áreas
del interior, tributarias de algunos de los sectores antes mencionados (Puertollano, en
Ciudad Real; Ferrol, en A Coruña; la bahía de Cádiz, etc.).
3) Espacios industriales en expansión, entre los que destacamos las áreas periurbanas y
los ejes de desarrollo.
En numerosas ciudades españolas se han consolidado áreas periurbanas de gran
importancia industrial, en las cuales las industrias se ha instalado al amparo de la
proximidad a los centros urbanos, la accesibilidad a los mercados y a los centros de
distribución, las facilidades de instalación, las dotaciones de suelo industrial, la
situación estratégica de las vías de comunicación, etc. Estas instalaciones forman
franjas o coronas que concentran industrias diversas y de variado tamaño y que
suponen un espacio de transición entre la ciudad y el espacio rural.
Los ejes de desarrollo son el resultado de los procesos de difusión espacial de la
industria a lo largo de corredores que comunican áreas industrializadas; los más
dinámicos son el eje del Ebro y el eje del Mediterráneo. El primero aprovecha los
beneficios geográficos de su situación entre el País Vasco y Cataluña, y la accesibilidad
a la Meseta desde el valle del Ebro. El eje Mediterráneo se extiende desde Girona
hasta Murcia y acoge una industria muy diversificada que se beneficia del mercado que
le proporciona la altas densidades de población en el litoral. Además de estos dos ejes,  Departamento de Geografía e Historia

I.E.S. Gran Capitán (Córdoba) I.E.S. Colonial (Fuente Palmera)
hay otros interiores, igualmente dinámicos, como el del Henares, que se extiende
desde Madrid hacia el norte. En cuanto a los ejes regionales secundarios, son buenos
ejemplos los de Ferrol-Vigo, Palencia-Valladolid, del Guadalquivir, etc.
A parte de estos ejes, hay que destacar como espacios industriales en expansión
numerosos núcleos urbanos de tamaño pequeño o medio que aprovechan los recursos
endógenos para su desarrollo industrial.
4) Los espacios de industrialización escasa se corresponden con las zonas interiores de la
Península y algunas periféricas. Distinguimos en primer lugar, los espacios que fueron
objeto de la industrialización inducida y que dieron lugar a importantes núcleos
industriales, como Zaragoza, Valladolid, Burgos y Huelva-Cádiz-Sevilla; en segundo
lugar destacamos una serie de espacios, como Castilla-La Mancha o Extremadura de
manifiesta escasez industrial debido a su baja densidad de población y a la ausencia de
tradición industrial.

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